Apologético (Tertuliano) 1

Ella no tiene apelaciones que hacer a vosotros en relación a su condición, pues eso no la sorprende. Ella sabe que es apenas una peregrina en la tierra y que, entre extraños, naturalmente encuentra enemigos; y más que eso, que su origen, su morada, su esperanza, su recompensa y sus honores están en lo alto. Mientras tanto, ella desea ansiosamente una cosa de los gobernantes terrenos: no ser condenada sin ser oída. ¿Qué mal puede hacer a las leyes, supremas en su dominio, darle una audiencia? Además, ¿no será su supremacía absoluta más evidente al condenarla, incluso después de que ella presente su defensa?