Mateo 27
Y la turba le respondió: ―¡Que su sangre caiga sobre nosotros y sobre nuestros hijos!
Este versículo, solo de Mateo, tuvo la más pesada historia de efectos de la Pasión: durante casi dos milenios fue utilizado para sostener la acusación de 'deicidio' y la tesis de la culpa colectiva y hereditaria de los judíos, base de lo que el historiador Jules Isaac llamó 'enseñanza del desprecio'. La crítica actual rechaza esa lectura. Estudiosos como Paula Fredriksen entienden 'sobre nosotros y sobre nuestros hijos' como alusión a las dos generaciones de Jerusalén alcanzadas por la destrucción del Templo en el 70 d. C., no a un anatema perpetuo. La Iglesia Católica repudió formalmente la interpretación antijudía en la declaración Nostra Aetate (Vaticano II, 1965).