Daniel 12
»”Y muchos de los que están muertos y sepultados se levantarán de sus tumbas, algunos para vivir para siempre y otros para sufrir vergüenza y desprecio sin fin.
Este es el texto más explícito del Antiguo Testamento hebreo sobre la resurrección corporal de los muertos: "muchos de los que duermen en el polvo de la tierra resucitarán". La mayoría de los pasajes anteriores del AT describe el Seol como destino común y sombrío, sin retorno (por ejemplo Job 7:9; Sal 6:5); Is 26:19 ya apunta en la dirección de una esperanza de resurrección, pero Dn 12:2 es el enunciado más claro, y el único que articula un doble destino (vida eterna versus vergüenza eterna).El término "muchos" (y no "todos") es debatido: algunos lo leen como resurrección limitada (los mártires y los perseguidores de la crisis), otros como semitismo para "la multitud", esto es, todos. Históricamente, la emergencia de esta creencia suele asociarse al problema de los justos muertos bajo la persecución de Antíoco IV: la resurrección resuelve la cuestión de una justicia divina que no se completó en esta vida. La misma esperanza aparece de forma desarrollada en 2 Macabeos 7. En el judaísmo del siglo 1, los fariseos la afirmaban y los saduceos la negaban (Hch 23:8).