Capítulos

Antiguidades Judaicas - Livro X

Autor y Fecha de Composición

Flavio Josefo nació en Jerusalén hacia el año 37 d.C. con el nombre de José, hijo de Matatías. Era sacerdote y comandó las tropas de Galilea en la revuelta judía contra Roma iniciada en el 66. Lo capturó el general Vespasiano, a quien habría predicho su ascenso al trono imperial. Liberado y llevado a Roma, se convirtió en cliente de la dinastía Flavia y por eso adoptó el nombre Flavio. Murió probablemente a comienzos del siglo II.

Las Antigüedades Judías (en griego Ioudaikē archaiologia) son una historia del pueblo judío en veinte libros, escritas en griego y concluidas hacia el 93 o 94 d.C., en el decimotercer año del emperador Domiciano. Los diez primeros libros narran la historia de la Biblia hebrea, desde la creación hasta el periodo persa. Los diez siguientes llegan hasta la víspera de la guerra con Roma. Josefo escribió para un público grecorromano, con la intención declarada de demostrar la antigüedad y la dignidad de las leyes y la historia judías.

El Libro X en la Obra

El Libro X cubre desde la invasión asiria bajo Senaquerib, en tiempos de Ezequías, hasta la caída de Babilonia ante los persas. Es el libro del desenlace de la monarquía de Judá: los últimos reyes, la destrucción del Templo por Nabucodonosor, el exilio y el inicio del cautiverio. Sigue de cerca 2 Reyes 18 a 25 y 2 Crónicas 32 a 36, incorpora pasajes de Isaías y de Jeremías, y dedica su parte final al profeta Daniel, cuya historia Josefo vuelve a contar con particular énfasis.

Contenido del Libro

    Ezequías y la amenaza asiria

  • La campaña de Senaquerib contra Ezequías, las amenazas de Rabsaces, el aliento del profeta Isaías y la destrucción del ejército asirio ante Jerusalén (2Re 18 y 19, Is 36 y 37, 2Cr 32)(Antiguidades Judaicas - Livro X 1)
  • La enfermedad de Ezequías y la curación, con los quince años adicionales de vida y la señal de la sombra que retrocede diez grados (2Re 20, Is 38, 2Cr 32)(Antiguidades Judaicas - Livro X 2)
  • Los últimos reyes de Judá

  • El reinado de Manasés, el cautiverio y el arrepentimiento, la restauración al trono y la sucesión por su hijo Amón (2Re 21, 2Cr 33)(Antiguidades Judaicas - Livro X 3)
  • Amón en el trono y luego Josías, rey justo, con el episodio de la profetisa Hulda y el redescubrimiento de la Ley (2Re 22, 2Cr 34)(Antiguidades Judaicas - Livro X 4)
  • La batalla de Josías contra el faraón Necao y su muerte, la deportación de Joacaz a Egipto, la entrega del reino a Joacim, y la presentación de los profetas Jeremías y Ezequiel (2Re 23, 2Cr 35)(Antiguidades Judaicas - Livro X 5)
  • La caída de Jerusalén

  • Nabucodonosor derrota a Egipto, marcha contra los judíos, mata a Joacim y pone a su hijo Joaquín en el trono (2Re 24, 2Cr 36)(Antiguidades Judaicas - Livro X 6)
  • Joaquín llevado a Babilonia, Sedequías entronizado, su negativa a escuchar a Jeremías y Ezequiel, la alianza con Egipto y la suerte de Jeremías (2Re 24, Jr 27 y 28, 2Cr 36)(Antiguidades Judaicas - Livro X 7)
  • La toma de Jerusalén, el incendio del Templo, la deportación del pueblo y de Sedequías, y la lista de los sumos sacerdotes desde el inicio de la monarquía (2Re 25, Jr 39 y 52, 2Cr 36)(Antiguidades Judaicas - Livro X 8)
  • Gedalías nombrado gobernador por Nabuzaradán, su asesinato por Ismael, la huida de Johanán a Egipto y la captura final de esos refugiados por Nabucodonosor (2Re 25, Jr 40 a 44)(Antiguidades Judaicas - Livro X 9)
  • Daniel en Babilonia y en Media

  • Daniel y los compañeros en la corte babilónica, los sueños de Nabucodonosor y la interpretación de la estatua de los cuatro imperios (Dn 1 a 4)(Antiguidades Judaicas - Livro X 10)
  • Los sucesores de Nabucodonosor, la caída de Babilonia ante los persas, Daniel en Media, el foso de los leones y las profecías que pronunció allí (Dn 5 a 8)(Antiguidades Judaicas - Livro X 11)

Fuentes y Método

Para esta parte Josefo sigue principalmente el texto bíblico, parafraseado y reorganizado. Armoniza Reyes, Crónicas y los libros proféticos, racionaliza episodios y añade color helenístico, en el procedimiento que los estudiosos denominan "Biblia reescrita". En la caída de Jerusalén entreteje el relato de 2 Reyes con el de Jeremías, atribuyendo a Jeremías y a Ezequiel un papel mayor del que el texto bíblico aislado concedería. Para la cronología babilónica y la secuencia de reyes tras Nabucodonosor, Josefo invoca fuentes externas como Beroso, el sacerdote babilónico, y menciona además a autores como Megástenes, parte del esfuerzo por anclar la narrativa en testimonios no judíos.

Daniel y la Profecía de los Cuatro Imperios

La parte final del libro es la paráfrasis que Josefo hace de Daniel. Presenta a Daniel como uno de los mayores profetas, con la observación de que sus predicciones se cumplieron, e identifica la estatua del sueño de Nabucodonosor con la sucesión de cuatro imperios. Al llegar a la piedra que aplasta el hierro y domina el mundo, Josefo interrumpe la explicación, diciendo que su tarea es registrar el pasado y no el futuro, y remite al lector curioso al propio libro de Daniel. Los estudiosos interpretan esa omisión como cautela política: identificar el cuarto reino con Roma y anunciar su caída habría sido peligroso para un cliente de la dinastía Flavia. En otro pasaje Josefo afirma que Daniel escribió sobre el dominio romano y sobre la desolación que vendría.

Aquí la datación del libro de Daniel se vuelve relevante. La tradición ubica a Daniel en el siglo VI a.C., en el exilio babilónico, y Josefo lo trata como profeta auténtico de ese periodo. La crítica histórica predominante data la forma final de Daniel en el siglo II a.C., en el contexto de la revuelta de los Macabeos contra Antíoco IV Epífanes, y lee gran parte de las "profecías" como descripción de eventos ya ocurridos. El testimonio de Josefo muestra que, a fines del siglo I d.C., Daniel ya era recibido como profeta antiguo y venerado, pero no resuelve por sí solo la cuestión de la fecha de composición.

Manuscritos y Transmisión

El texto griego de las Antigüedades sobrevive en manuscritos medievales. La edición crítica de referencia es la de Benedikt Niese (1885 a 1895), apoyada sobre todo en los códices designados A, M y W. Para la segunda mitad de la obra, los mejores testimonios son el Códice Palatino, de los siglos IX o X, y el Ambrosiano, del siglo XI. En Occidente circuló una traducción latina en veintidós libros dirigida por Casiodoro, a mediados del siglo VI, que moldeó la recepción medieval. La traducción inglesa clásica, base de la versión usada aquí, es la de William Whiston, de 1737.

Valor Histórico y Advertencias

Para la caída de Judá, Josefo no es fuente independiente de la Biblia: la vuelve a contar y la armoniza. Su valor radica en las fuentes externas que cita, como Beroso para la cronología babilónica, y en el testimonio que da de la recepción de Daniel en el judaísmo del fin del Segundo Templo. La lectura exige cautela con el programa apologético del autor, con sus divergencias numéricas respecto del texto bíblico, y con el modo en que suaviza u omite material por prudencia política. Aun así, Josefo sigue siendo el principal puente entre la narrativa bíblica y el modo en que el judaísmo de ese periodo leía su propia historia.