Capítulos

Metafísica - Livro XIII
Autoría y Composición
La Metafísica de Aristóteles (384 a 322 a.C.) es una colección de tratados sobre la filosofía primera, reunidos y ordenados por editores posteriores. La tradición atribuye esta organización a Andrónico de Rodas, en el siglo I a.C., y dice que el título refleja la posición de los tratados en la edición, después de la Física, y no una elección del autor. La datación de esa edición y el papel de Andrónico son debatidos. El Libro XIII, designado por la letra griega Mi, es el penúltimo de la colección. Las referencias siguen la citación estándar de Bekker y el texto adoptado es la traducción inglesa de W. D. Ross, de 1908.
El Tema del Libro XIII
Los Libros XIII y XIV, Mi y Ni, forman un par dedicado a una única cuestión: ¿existen sustancias separadas de las cosas sensibles, como los números y las Formas de que hablaban Platón y los pitagóricos? La respuesta de Aristóteles es negativa. El Libro XIII abre anunciando ese plan y ataca primero los objetos matemáticos. Aristóteles argumenta que números y figuras geométricas no existen como sustancias separadas, ni dentro de las cosas sensibles ni en un mundo aparte. Existen por abstracción: la matemática estudia propiedades reales de las cosas sensibles, pero considerándolas por separado, sin que eso implique que tales objetos subsistan por sí mismos.
Contenido del Libro
- El plan del libro: investigar si hay sustancias más allá de las sensibles, es decir, los números y las Formas — (Metafísica - Livro XIII 1)
- Por qué los objetos matemáticos no existen separados, ni dentro ni fuera de las cosas sensibles — (Metafísica - Livro XIII 2)
- Cómo existen los objetos de la matemática: por abstracción, y no como entidades separadas; y lo bello en la matemática — (Metafísica - Livro XIII 3)
- De dónde vino la teoría de las Formas: el flujo de Heráclito sumado a la búsqueda de Sócrates por definiciones — (Metafísica - Livro XIII 4)
- Por qué las Formas de Platón son inútiles: no causan movimiento, no explican cómo surgen las cosas y nada añaden al conocimiento — (Metafísica - Livro XIII 5)
- Las teorías del número como sustancia: las unidades que forman los números son comparables entre sí o no — (Metafísica - Livro XIII 6)
- Crítica detallada de la tesis de que los números están formados por unidades que no se combinan entre sí — (Metafísica - Livro XIII 7)
- Por qué la teoría de los números ideales no explica de dónde vienen los números ni cómo se distinguen — (Metafísica - Livro XIII 8)
- Problemas comunes a las Formas y a los números, y el dilema sobre los primeros principios — (Metafísica - Livro XIII 9)
- El dilema final: los principios primeros son universales o individuales, con la solución por la potencia y el acto — (Metafísica - Livro XIII 10)
Los objetos matemáticos
Crítica a la teoría de las Formas
El número como sustancia
La Crítica a la Teoría de las Formas
En el centro del Libro XIII está la crítica a la teoría de las Formas, o Ideas, de Platón, maestro de Aristóteles en la Academia. Aristóteles reconstruye el origen de la teoría: habría nacido de la combinación entre la doctrina heraclítica de que todo fluye, que haría imposible conocer el mundo sensible en perpetuo cambio, y la búsqueda de Sócrates por definiciones universales. De ahí Platón habría postulado Formas estables y separadas como objetos del conocimiento. Aristóteles objeta que esas Formas no cumplen el papel que se espera de ellas: no causan movimiento en las cosas, no explican el devenir, multiplican las entidades sin necesidad y nada añaden al conocimiento del mundo. Buena parte de esos argumentos, sobre todo en los capítulos 4 y 5, reaparece de forma muy cercana en el Libro I, capítulo 9, de la propia Metafísica, señal de que el material circulaba en versiones paralelas.
El Número como Sustancia
La segunda mitad del libro examina en detalle la tesis, atribuida a Platón y a la Academia, de que los números son las sustancias primeras de las cosas. Aristóteles analiza si las unidades que componen los números son todas comparables y combinables entre sí, o si, en el caso de los llamados números ideales, son incombinables, y muestra que ninguna de las alternativas funciona. Conviene notar que muchos estudiosos consideran los Libros XIII y XIV densos y de difícil lectura, y que varias de las doctrinas que Aristóteles ataca, en especial las relativas a los números ideales y a las así llamadas doctrinas no escritas de Platón, no se encuentran en los diálogos platónicos que nos han llegado. Esto hace que la reconstrucción del blanco exacto de la crítica sea objeto de debate.
Influencia en el Pensamiento Cristiano
La contribución del Libro XIII a la tradición cristiana es más discreta que la del Libro XII, que culmina en el Motor Inmóvil, pero es real. Al negar que las Formas de Platón existan separadas de las cosas, Aristóteles fijó uno de los polos del largo debate medieval sobre los universales, es decir, sobre el estatuto de las ideas generales como hombre, justicia o número. Tomás de Aquino siguió en ese punto el realismo moderado de Aristóteles, según el cual la forma universal existe en las cosas concretas y es aprehendida por la mente mediante abstracción, y no en un mundo de Formas autónomas. Aquino ajustó esa posición a la fe situando las ideas ejemplares de todas las cosas en la mente de Dios, como modelos de la creación. Esta solución lo aleja del platonismo más acentuado que había marcado a Agustín, para quien las verdades eternas se aproximaban a Formas que iluminaban el alma. La diferencia es de énfasis dentro de la ortodoxia, y conviene registrarla con imparcialidad, sin hacer de un lado el correcto y del otro el errado.
Relevancia para el Cristiano de Hoy
El interés del Libro XIII para el cristiano de hoy es sobre todo de fondo. La pregunta que examina, si existen realidades abstractas separadas del mundo sensible, sigue viva en la filosofía y resuena en cuestiones teológicas sobre cómo Dios conoce las cosas y dónde residen las verdades eternas. Quien sigue la apologética encuentra aquí la raíz de la posición que la teología clásica adoptó: las formas de las cosas no flotan en un cielo propio, sino que existen en las criaturas y, como modelos, en la mente del Creador. Es un libro técnico y difícil, pero ayuda a entender por qué la tradición cristiana prefirió, en su mayor parte, el realismo moderado de Aristóteles a un platonismo que arriesgaba poner un mundo de Formas junto a Dios.