Capítulos

Metafísica - Livro XII

Autoría y Composición

La Metafísica de Aristóteles (384 a 322 a.C.) no fue escrita como un libro único y continuo. Es una colección de tratados sobre lo que el propio Aristóteles llamaba filosofía primera, reunidos y ordenados por editores posteriores. La tradición atribuye esta organización a Andrónico de Rodas, en el siglo I a.C., y dice que el título Metafísica (literalmente lo que viene después de la Física) refleja la posición que esos tratados ocupaban en la edición de las obras, no una elección de Aristóteles. La datación de esa edición y el papel exacto de Andrónico son debatidos. Lo que sí es consenso es que los catorce libros tienen orígenes, propósitos y fechas internas variadas, y que la unidad de la obra es en parte producto de la compilación.

El Libro XII, designado por la letra griega Lambda, es el más célebre de la colección. Es un tratado relativamente independiente, que ofrece una exposición condensada de la doctrina aristotélica de la sustancia y culmina en su teología, es decir, en la argumentación sobre una sustancia divina. Las referencias aquí siguen la citación estándar de Bekker y el texto adoptado es la traducción inglesa de W. D. Ross, de 1908, referencia clásica en lengua inglesa.

El Lugar del Libro XII en la Obra

El Libro XII comienza retomando el tema de la sustancia, que ocupa el núcleo de la Metafísica, y distingue tres tipos de sustancia: la sensible y perecedera, que nace y muere; la sensible y eterna, que son los cuerpos celestes; y la inmóvil, que no es sensible. La primera parte del libro trata de las sustancias mutables y de sus principios: materia, forma, privación y agente. La segunda parte, la más influyente, argumenta que la existencia del movimiento eterno del cielo exige una causa que sea ella misma inmóvil y plenamente en acto. Es el argumento del Motor Inmóvil.

Contenido del Libro

    Las tres sustancias

  • La sustancia como objeto central de la investigación y sus tres tipos: la sensible perecedera, la sensible eterna y la inmóvil(Metafísica - Livro XII 1)
  • Todo cambio exige un sustrato que permanece, la materia, y los principios del cambio(Metafísica - Livro XII 2)
  • Ni la materia ni la forma son generadas; lo que nace es el compuesto, producido por un agente de la misma forma(Metafísica - Livro XII 3)
  • Las causas de todo son las mismas solo por analogía: forma, privación, materia y el agente externo(Metafísica - Livro XII 4)
  • Los principios son los mismos solo por analogía, y hay una causa primera fuera de las cosas(Metafísica - Livro XII 5)
  • El Motor Inmóvil

  • Por qué debe existir una sustancia eterna que sea pura realización, fuente del movimiento continuo del cielo(Metafísica - Livro XII 6)
  • El Motor Inmóvil: el primer principio que mueve todo sin ser movido, mueve como objeto de deseo, es puro pensamiento y es llamado Dios(Metafísica - Livro XII 7)
  • Cuántos motores inmóviles existen: el número de las esferas celestes y la unidad del cielo(Metafísica - Livro XII 8)
  • El pensamiento divino que se piensa a sí mismo: pensamiento del pensamiento(Metafísica - Livro XII 9)
  • Cómo está el bien en el universo, en el orden de las partes y en el principio que lo gobierna(Metafísica - Livro XII 10)

El Motor Inmóvil y la Teología de Aristóteles

El argumento central del Libro XII es el del Motor Inmóvil. Aristóteles sostiene que el movimiento del cosmos es eterno y continuo, y que esto solo se explica si existe un primer principio que cause movimiento sin moverse él mismo. Ese principio no mueve por contacto ni por empuje. Mueve como objeto de deseo y de amor: todo tiende a él como lo deseable tiende a lo deseado, y así pone al cielo en movimiento sin ser tocado por él. En términos de las cuatro causas de Aristóteles, el Motor Inmóvil es causa final, no causa eficiente en el sentido de un fabricante. Su actividad es el pensamiento, y como nada le es superior para pensar, se piensa a sí mismo: es, en la fórmula del capítulo 9, pensamiento del pensamiento. Aristóteles llama a este principio Dios y dice que su vida es la contemplación perfecta y eterna.

Recepción: la Teología Natural Medieval

El Libro XII fue la base de buena parte de la teología natural medieval. Comentaristas árabes, judíos y latinos lo estudiaron a fondo, y Tomás de Aquino, en el siglo XIII, derivó de él componentes centrales de su metafísica, hasta el punto de escribir un comentario al Libro XII. La llamada vía del primer motor, una de las cinco vías de Aquino para argumentar la existencia de Dios, tiene aquí su raíz aristotélica. Es necesaria cautela, sin embargo, al leer esa herencia. El Dios de Aristóteles difiere en puntos decisivos del Dios del teísmo judío y cristiano. Es impersonal, no crea el mundo, que para Aristóteles es eterno y no tuvo comienzo, no ejerce providencia sobre los individuos y no conoce el mundo como objeto, pues solo se conoce a sí mismo. Aquino y otros pensadores cristianizaron a Aristóteles, asociando el Motor Inmóvil a un creador providente, lo que va más allá de lo que el texto afirma. Proyectar de vuelta en el Libro XII el teísmo cristiano completo es un anacronismo. Lo que el texto ofrece es un argumento filosófico para un primer principio divino, no una doctrina de la creación.

Cautelas de Lectura

El Libro XII es un texto denso y en parte esquemático, cercano a notas de clase, y varios pasajes son objeto de disputa entre los estudiosos. No hay consenso sobre si el Motor Inmóvil es único o si hay varios, cuestión que el propio capítulo 8 plantea al relacionar los motores con las esferas planetarias, con un número que Aristóteles calcula a partir de la astronomía de su época. La relación entre la teología del Libro XII y el resto de la Metafísica, en especial los libros centrales sobre la sustancia, también es debatida, ya que el libro parece autónomo. La cosmología en que se apoya el argumento, con esferas celestes concéntricas, pertenece a la física antigua y no corresponde a la astronomía moderna, aunque la estructura lógica del argumento sobre causa y movimiento fue discutida mucho después de superada esa cosmología.

Influencia en el Pensamiento Cristiano

Este es el punto de contacto más fuerte de toda la Metafísica con la tradición cristiana. El argumento del Motor Inmóvil, expuesto en el Libro XII, se convirtió en la base histórica de la llamada Primera Vía de Tomás de Aquino, la prueba de la existencia de Dios a partir del movimiento, formulada en la Suma Teológica, parte I, cuestión 2, artículo 3. Aquino parte del hecho de que hay cosas en movimiento, sostiene que todo lo que se mueve es movido por otro, niega que la serie pueda regresar al infinito y concluye que es preciso llegar a un primer motor no movido por ningún otro. La estructura de esa prueba es directamente aristotélica, y el propio Aquino escribió un comentario al Libro XII. Por esa vía, el argumento de Aristóteles entró en la columna vertebral de la teología natural medieval y sigue vivo hoy en el argumento cosmológico utilizado en la apologética.

Es indispensable, sin embargo, marcar la diferencia, bajo pena de atribuir a Aristóteles lo que él no dijo. El Motor Inmóvil de Aristóteles es causa final: mueve como objeto de deseo y de amor, atrayendo las cosas hacia sí, y no como un creador que produce el mundo. Es impersonal, no conoce el mundo ni lo ama, pues solo se conoce a sí mismo; no crea desde la nada; y el universo que mueve es eterno y nunca tuvo comienzo. Aquino bautizó el argumento y lo puso al servicio de la fe, pero para eso tuvo que añadir lo que Aristóteles no tenía: la creación del mundo en el tiempo, la providencia sobre cada criatura y la personalidad de un Dios que conoce y ama. La conclusión de Aquino, el Dios creador del cielo y de la tierra, es más amplia que lo que el texto aristotélico autoriza. El argumento prueba, como máximo, un primer principio del movimiento; la creación y el amor de Dios vienen de otra fuente.

Los Libros XIII y XIV pesan menos en esa herencia, pero también la tocan. El rechazo aristotélico de las Formas separadas de Platón moldeó el largo debate cristiano sobre los universales. Aquino siguió en ese punto el realismo moderado de Aristóteles, según el cual las formas existen en las cosas y no en un mundo aparte, y situó las ideas ejemplares en la mente de Dios, en vez de en un cielo de Formas autónomas. Esta posición se distingue del platonismo que marcó a Agustín. Se trata de una diferencia de énfasis dentro de la propia tradición cristiana, sin que ninguno de los dos lados deje de ser ortodoxo.

“El fin, entonces, produce el movimiento siendo amado, y todo lo demás se mueve por ser movido.”

Aristóteles, Metafísica - Livro XII 7:3

Relevancia para el Cristiano de Hoy

El Libro XII sigue siendo el texto antiguo más útil para quien se interesa por la teología natural. El argumento del primer motor y la idea de Dios como acto puro, causa primera y plenitud de ser aún aparecen en la apologética contemporánea y en el debate filosófico sobre la existencia de Dios. Para el cristiano, el valor del libro está en mostrar que la razón, sin recurrir a la Revelación, es capaz de apuntar hacia un principio divino del mundo, lo que confirma la tesis de que la fe no contradice a la razón. Aristóteles es aliado de la inteligencia que busca a Dios por la creación.

Al mismo tiempo, el cristiano necesita ver con claridad dónde se detiene Aristóteles y dónde comienza la Revelación. El Dios al que llega el Libro XII es frío: se piensa a sí mismo, no conoce al hombre, no interviene en la historia, no perdona y no se revela. El Dios de la Biblia crea por amor, llama a Abrahán, libera a Israel y se hace carne en Cristo. Tomar el Motor Inmóvil como retrato completo de Dios sería un empobrecimiento. El modo honesto de leer el libro es reconocer el alcance real del argumento, que es grande, y su frontera, que es nítida. La filosofía lleva al umbral; quien entra en la casa es la fe.