A Consolação da Filosofia 4

Escrita na prisão, à espera da execução (c. 524), a obra-prima de Boécio é um diálogo entre o filósofo condenado e a Dama Filosofia: a roda da Fortuna, a verdadeira felicidade e o sumo Bem, o problema do mal e da providência, e a conciliação entre a presciência divina e o livre-arbítrio. Ponte entre a Antiguidade e a Idade Média, foi um dos livros mais lidos do Ocidente medieval

El problema del mal y la providencia

La Filosofía cantó estos versos suavemente y dulcemente hasta el final, sin perder nada de la dignidad de su expresión ni de la seriedad de su tono. Entonces, como yo aún era incapaz de olvidar la tristeza profundamente enraizada en mí, justo cuando ella estaba a punto de decir algo más, la interrumpí y exclamé: 'Oh tú, que me guías en el camino de la verdadera luz, todo lo que tu voz ha proferido desde el principio hasta ahora me ha parecido, al mismo tiempo, divino cuando se contempla en mismo, y, por la fuerza de tus argumentos, colocado más allá de toda posibilidad de refutación. Además, estas verdades no me eran completamente desconocidas antes, aunque, por causa de la indignación ante las injusticias que sufrí, fueron olvidadas por un tiempo. Pero he aquí la mayor causa de todo mi dolor: que, aunque exista un buen gobernante del universo, sea posible que exista el mal, y más aún, que quede impune. Ciertamente debes ver cómo esto, por solo, justamente provoca asombro. Pero una maravilla aún mayor se sigue: mientras la maldad reina y prospera, la virtud no solo queda sin su recompensa, sino que es pisoteada bajo los pies de los malvados, y sufre castigo en lugar del crimen. Que esto suceda bajo el gobierno de un Dios que todo lo sabe y todo lo puede, pero que solo quiere el bien, no puede ser objeto de asombro ni de lamento suficientes.' Entonces ella dijo: 'En verdad sería infinitamente sorprendente, y la más horrible de todas las cosas monstruosas, si, como imaginas, en la casa bien ordenada de tan gran señor, los vasos viles fueran tenidos en honor y los preciosos dejados al abandono. Pero no es así. Pues, si mantenemos firmes aquellas conclusiones a las que recientemente llegamos, aprenderás que, por la voluntad de Aquel cuyo reino estamos considerando, los buenos son siempre fuertes, y los malos siempre débiles e impotentes; que los vicios nunca quedan impunes, ni las virtudes sin recompensa; que la buena fortuna siempre acompaña a los buenos, y la mala fortuna a los malos, y mucho más en esa línea, lo que hará callar tus murmuraciones y te afirmará en la seguridad inquebrantable de la convicción. Y ya que, por mis últimas lecciones, viste la forma de la felicidad y aprendiste también dónde se encuentra, cumplidos todos los preliminares debidos, ahora te mostraré el camino que te llevará a casa. Alas también prenderé a tu mente, con las que puedas alzar vuelo, para que, removidas todas las dudas que te perturban, puedas retornar en seguridad a tu patria, bajo mi guía, por la senda que te mostraré y por los medios que te proporcionaré.'