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Concordia do Livre Arbítrio - Parte VI
La Parte VI en la Obra
La Parte VI de la Concordia trata de la providencia divina: el plan por el cual Dios ordena todas las cosas a sus fines. Luis de Molina, jesuita español, publicó la obra en Lisboa en 1588, con el título completo Concordia del Libre Arbitrio con los Dones de la Gracia. Las Partes anteriores trataron del libre arbitrio, del concurso de Dios con las causas segundas, de la gracia y de la presciencia divina; la Parte VI aplica ese aparato a la providencia, y la Parte VII, a la predestinación. Molina sigue de cerca el orden de las cuestiones de la Suma de Tomás de Aquino, citando y discutiendo el texto tomista artículo por artículo.
La Parte está organizada en Artículos y Disputas, en cinco capítulos. Molina pregunta qué es la providencia, si las cosas alcanzan el fin al que están ordenadas, si todo le está sujeto, si Dios provee de modo inmediato y si la providencia impone necesidad. La pregunta de fondo, que recorre toda la obra, es cómo conciliar una providencia universal e infalible con la libertad real de la voluntad creada, sin que una anule a la otra.
Contenido del Libro
- Qué es la providencia: el plan ordenador que dirige las cosas a sus fines, y si Dios en efecto la posee — (Concordia do Livre Arbítrio - Parte VI 1:1)
- ¿Alcanzan siempre las cosas el fin al que la providencia divina las ordena? — (Concordia do Livre Arbítrio - Parte VI 2:1)
- ¿Está todo sujeto a la providencia divina, sin excepción, incluidos los actos libres y los males? — (Concordia do Livre Arbítrio - Parte VI 3:1)
- ¿Provee Dios todas las cosas de modo inmediato, o las gobierna por medio de causas intermedias? — (Concordia do Livre Arbítrio - Parte VI 4:1)
- ¿Impone la providencia divina una necesidad a las cosas que gobierna, o preserva la contingencia y la libertad? — (Concordia do Livre Arbítrio - Parte VI 5:1)
Providencia sin Determinismo
El punto que distingue a Molina de los demás escolásticos está en el modo en que explica la infalibilidad de la providencia. Para Molina, la providencia divina es el plan ordenador que Dios tiene en la mente y decide poner en práctica. Ese plan es universal e infalible: nada escapa de él, y todo alcanza el fin que Dios quiso. La cuestión es cómo Dios garantiza ese resultado cuando las causas implicadas son libres, es decir, capaces de actuar de otro modo. La respuesta de Molina se apoya en la scientia media, o ciencia media, que desarrolló en las Partes anteriores: antes de cualquier decreto, Dios conoce lo que cada criatura libre haría en cualquier circunstancia posible. Con ese conocimiento, Dios ordena las circunstancias de tal modo que el libre alcance libremente el fin previsto. La providencia es cierta porque Dios sabe de antemano la elección, no porque la imponga.
Esa explicación contrasta con la lectura tomista defendida por Domingo Báñez y los dominicos, contemporáneos y principales críticos de Molina. Para los bañecianos, Dios mueve físicamente la voluntad por una premoción (en latín, praemotio physica) que aplica la causa segunda a actuar; la gracia eficaz es eficaz por sí misma, no por previsión de cómo responderá el hombre. Los dos lados se acusaban de errores opuestos: los dominicos veían en el molinismo un debilitamiento de la soberanía y de la gracia de Dios, reducida a depender de la elección humana; los jesuitas veían en la premoción física una forma de determinismo que suprimía la libertad real y hacía a Dios autor del pecado. La disputa fue tan acalorada que Roma instauró la comisión De Auxiliis (1598-1607), que examinó las dos posiciones y terminó sin condenar ninguna, dejando el debate abierto. Sigue teológicamente vivo hasta hoy, y la Parte VI es donde Molina aplica su modelo al terreno de la providencia.
“La providencia divina no es otra cosa que el plan o la idea de un orden de las cosas en relación con sus fines, que está en la mente de Dios con la intención de ponerlo en práctica.”Luis de Molina, Concordia do Livre Arbítrio - Parte VI 1:1
Relevancia
La Parte VI es una de las exposiciones más claras de cómo el molinismo trata la providencia, y por eso sigue siendo referencia en la discusión sobre libertad y soberanía divina. Para el lector cristiano de tradición jesuita o arminiana, ofrece un modelo en el que la providencia es total sin suprimir la libertad. Para el lector de tradición tomista o reformada, es el blanco clásico de las objeciones sobre la soberanía de la gracia y el estatuto de la scientia media, cuya existencia misma muchos niegan. El texto recompensa a quien lo lee junto a las objeciones dominicas, sin decidir la causa de antemano: la Iglesia dejó ambos modelos como opciones legítimas, y la Parte VI muestra uno de ellos en su forma original y más articulada.