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Concordia do Livre Arbítrio - Parte III

La Parte III en la Obra

La Parte III de la Concordia del Libre Arbitrio, de Luis de Molina, publicada en Lisboa en 1588, reúne las disputas 36 a 46 y trata de los auxilios de la gracia. En las partes anteriores, Molina había discutido las capacidades del libre arbitrio y el concurso general de Dios con las causas segundas. Aquí pasa al plano sobrenatural: lo que la voluntad humana debe recibir de Dios para creer, esperar, amar, arrepentirse y, por último, ser justificada. El punto de partida es una distinción técnica entre las muchas clases de ayuda que Dios presta a las criaturas y el sentido estricto en que algunas de esas ayudas se llaman gracia.

El método de Molina es el del escolasticismo tardío: define términos, distingue posiciones, cita a los Padres de la Iglesia y a los Concilios, y refuta nominalmente a sus adversarios, sobre todo a Domingo de Soto y Andrés de Vega, cuya idea de un segundo auxilio que mueve la voluntad de modo infalible rechaza porque cree que comprometería la libertad. Es en esta sección de la obra donde aparecen, en forma argumentada, las posiciones sobre la gracia que pocos años después llevarían a la Congregatio de Auxiliis (1598 a 1607), la comisión que Roma reunió para juzgar la disputa entre jesuitas y dominicos sobre la gracia y el libre arbitrio, y que terminó sin condenar a ninguno de los dos bandos.

Contenido del Libro

Gracia Previniente, Operante, Cooperante y Subsecuente

El centro de la Parte III es la disputa 42, en la que Molina organiza los términos que la tradición usaba para la gracia. La gracia previniente(la que "viene antes") es la que Dios da sin que el libre arbitrio coopere, despertando y moviendo la voluntad. La misma gracia se llama operante cuando Dios la produce solo en el alma, y cooperante cuando pasa a actuar junto con la voluntad ya movida, en los actos que preparan para la justificación. Subsecuente es la gracia que sigue al acto, conservando y completando lo que se comenzó. Estas distinciones no son invención de Molina: vienen de Agustín y del uso escolástico, y Molina las reorganiza dentro de su propio sistema. Lo propio de él es insistir en que, aun bajo la gracia, la voluntad permanece libre para consentir o rehusar. Ahí entra la cuestión histórica: críticos dominicos, con Domingo Báñez a la cabeza, acusaron a Molina de hacer que la eficacia de la gracia dependiera del hombre, y no de Dios, acercándolo al semipelagianismo; los jesuitas respondieron que la eficacia de la gracia, en Molina, está garantizada de antemano en la presciencia divina, no en la decisión humana. La controversia quedó sin veredicto definitivo, y la lectura molinista de la gracia suficiente y de la gracia eficaz sigue siendo una entre las posiciones católicas admitidas, junto a la tomista.

“En ciertas ocasiones, las iluminaciones y los auxilios de la gracia previniente pueden percibirse por experiencia propia.”

Luis de Molina, Concordia do Livre Arbítrio - Parte III 9:1

Relevancia

La Parte III es el tramo de la Concordia en el que Molina expone, en detalle, cómo entiende que la gracia obra en la voluntad. Para el lector cristiano, ofrece la defensa clásica de que la gracia mueve sin anular la libertad, con la distinción previniente, operante, cooperante y subsecuente presentada de modo ordenado y ligada a los Padres y a los Concilios. Para el lector interesado en la historia de la teología, es la fuente de primera mano de la posición que desató el debate De Auxiliis, uno de los enfrentamientos doctrinales más largos de la Contrarreforma. Varios puntos discutidos aquí siguen abiertos: si la gracia eficaz difiere de la suficiente por algo intrínseco o solo por la respuesta de la voluntad, si el movimiento de la gracia puede sentirse por experiencia, y cómo la justificación se liga a los hábitos infundidos de la fe, la esperanza y la caridad. La obra recompensa a quien sigue las distinciones con atención, sin decidir de antemano a favor de una escuela.