Concordia do Livre Arbítrio - Parte III 4
Parte III - Sobre os auxílios da graça
Disputa XXXIX: En la que ofrecemos una mayor explicación sobre los auxilios particulares de Dios y excluimos las opiniones de Soto y de Vega
1. Domingo de Soto (De natura et gratia, I, cap. 16) y Andrés de Vega (Tridentini decreti de iustificatione expositio et defensio, lib. 6, caps. 6, 7, 8 y 9) afirman que, para realizar cualquiera de los actos mencionados, además del auxilio particular de la gracia previniente, el libre arbitrio necesita de otro auxilio particular con el que Dios concurra con el libre arbitrio de manera inmediata y lo mueva hacia estos actos. Al primero lo llaman «auxilio de gracia previniente y excitante» y al segundo «auxilio de gracia coadyuvante». Afirman que el primero a veces se frustra, cuando el libre arbitrio, a pesar de ser movido e incitado por la gracia previniente, no quiere otorgar su asentimiento, ni esforzarse por realizar el acto al que se le invita e incita; sin embargo, sostienen que el segundo nunca se frustra, sino que el libre arbitrio actúa necesariamente, cuantas veces Dios lo mueve a través de este auxilio. Por lo demás, como, por una parte, afirman que el libre arbitrio solamente realiza estos actos movido con anterioridad por el segundo auxilio y, por otra parte, sostienen que, en presencia de este auxilio, el libre arbitrio realiza necesariamente dichos actos, porque este auxilio no puede frustrarse, por ello, les resulta difícil defender de qué modo, admitida la necesidad de este auxilio, pueda salvaguardarse la libertad de arbitrio para realizar o no realizar estos actos. Por esta razón, se refugian en el sentido compuesto y en el sentido dividido, pero apenas puede entenderse qué pretenden decir y de qué modo protegen, procediendo así, la libertad de arbitrio; sobre esta cuestión léase a Andrés de Vega, en la obra citada (lib. 13, cap. 13). Además añaden que, cuando se habla de la intensión que se percibe en este auxilio particular de la gracia coadyuvante, debe entenderse que se habla de la cantidad de la intensión del acto que el libre arbitrio realiza ayudado por este auxilio, a saber, del fervor en el asentimiento de la contrición, de la fe, de la esperanza o de la dilección. Pues como, según dicen, mover y ser movido son actos correlativos, estos actos se corresponden mutuamente y no puede suceder ─ni entenderse en modo alguno─ que alguien se convierta de manera más fervorosa y realice alguno de estos actos con mayor intensidad, sin que Dios lo ayude con un auxilio más potente y mayor de la gracia.