Eclesiástico 31

El insomnio del rico acaba con su salud, sus preocupaciones ahuyentan el sueño.
Las preocupaciones le impiden dormir, alejan el sueño como una enfermedad grave.
El rico se afana para acumular riquezas, y cuando descansa, se hastía de placeres.
El pobre se afana para encontrar sustento, y cuando descansa, cae en la miseria.
Quien ama el oro no quedará impune, quien anda tras el lucro en él se extraviará.
Muchos se arruinaron a causa del oro y se encontraron cara a cara con la perdición.
Es una trampa para sus entusiastas, todos los insensatos quedan atrapados en ella.
Dichoso el rico de conducta intachable que no corre tras el oro.
¿Quién es? Lo felicitaremos, pues ha hecho maravillas en su pueblo.
¿Quién sufrió esta prueba y fue hallado perfecto? Será para él un título de gloria. ¿Quién pudo transgredir la ley y no la transgredió, hacer mal y no lo hizo?
Sus bienes se consolidarán, y la asamblea proclamará su bondad.
¿Te has sentado en una mesa opulenta? No abras la boca de par en par, ni digas: «¡Cuántas cosas hay aquí!».
Recuerda que es mala cosa el ojo codicioso; nada peor que él en toda la creación, pues por cualquier cosa llora.
No eches mano a lo que otro mira, ni te lances sobre el mismo plato que él.
Juzga al prójimo como a ti mismo y reflexiona siempre antes de actuar.
Come con educación lo que te pongan delante, no seas glotón y no quedarás mal.
Termina el primero por educación, no seas comilón y no te despreciarán.
Si estás sentado entre muchos invitados, no alargues tu mano antes que ellos.
Al que es bien educado le basta poco, y en la cama no se sofoca.
A estómago moderado, sueño saludable, se levanta temprano y tiene dominio de sí. Insomnio, vómitos y cólicos esperan al hombre insaciable.
Si te viste obligado a comer demasiado, levántate, ve a vomitar y quedarás tranquilo.
Escúchame, hijo, no me desprecies, y al final comprenderás mis palabras. En todo lo que hagas moderado, y así no cogerás ninguna enfermedad.
Al anfitrión espléndido todos lo alaban, y la fama de su generosidad es duradera.
Del anfitrión tacaño se murmura en la ciudad, y la fama de su tacañería es duradera.
Con el vino no te hagas el valiente, porque a muchos ha perdido el vino.
El horno pone a prueba el temple del acero, el vino, los corazones en contienda de orgullosos.
El vino es vida para el hombre, siempre y cuando se beba con medida. ¿Qué es la vida para quien le falta el vino? Fue creado para alegrar a los humanos.
Alegría del corazón y regocijo del alma es el vino bebido a tiempo y con medida.
Amargura del alma, el vino bebido con exceso por incitación o desafío.
La embriaguez enfurece al insensato para su perdición, debilita sus fuerzas y le ocasiona heridas.
En un banquete no reprendas a tu vecino, no te burles de él si se pone alegre; no le digas nada que pueda ofenderlo, ni lo molestes reclamándole dinero.