Marcos 1
Se oyó una voz desde los cielos: «Tú eres mi Hijo amado, en ti me complazco».
La voz celestial combina ecos del Salmo 2:7 ('Tú eres mi Hijo') y de Isaías 42:1 (el siervo elegido en quien Dios se complace). En Marcos la declaración parece dirigida a Jesús ('Tú eres'), mientras que Mateo la hace pública ('Este es'). Los estudiosos discuten si la escena refleja una cristología inicial en la que la filiación es proclamada en el bautismo, lectura que algunas corrientes posteriores procuraron alejar por su eco adopcionista (la idea de que Jesús habría sido 'adoptado' como Hijo en ese momento).