Jó 1
Un día los hijos de Dios se presentaron ante el Señor; entre ellos apareció también Satán.
En el hebreo está 'ha-satan', con el artículo definido: literalmente 'el adversario' o 'el acusador'. Es un título de función, no el nombre propio 'Satanás'. Aquí la figura aparece como un miembro de la corte celeste, especie de promotor o fiscal que recorre la tierra y reporta al tribunal divino, no como el Diablo, enemigo de Dios, de la teología posterior. Esa identificación entre el acusador de Job y el Diablo es un desarrollo que la tradición judía tardía y la cristiana consolidaron; la mayoría de los estudiosos la considera ausente del texto hebreo original.Los 'hijos de Dios' (bene ha-elohim) designan los seres de la asamblea celeste, retratada a la manera de una corte real del Antiguo Oriente, con el rey (Dios) cercado de sus cortesanos (cf. Job 38:7; 1R 22:19). Ese fondo del 'consejo divino' es común a la literatura cananea y mesopotámica.