Efesios 5
porque el marido es cabeza de la mujer, como Cristo es cabeza de la Iglesia; él, que es el salvador del cuerpo.
Los códigos domésticos del Nuevo Testamento (aquí, en Colosenses 3, en 1 Pedro 3 y en las cartas Pastorales) tienen paralelos en la ética familiar grecorromana, discutida por Aristóteles en la Política y en tratados estoicos sobre la administración doméstica, que trataban de las relaciones entre marido y mujer, padres e hijos, señores y esclavos. El autor cristiano reaprovecha este molde social conocido, pero lo reinterpreta cristológicamente, haciendo de la relación Cristo-Iglesia el paradigma del matrimonio. La imagen del marido como "cabeza" tiene hoy lecturas divergentes: algunas tradiciones la entienden como autoridad jerárquica, otras enfatizan el sentido griego de "origen" o "fuente" y la subordinan al mandato de amor sacrificial dado al marido en los versículos siguientes.