Daniel 7
Seguí mirando. Y en mi visión nocturna vi venir una especie de hijo de hombre entre las nubes del cielo. Avanzó hacia el anciano y llegó hasta su presencia.
'Uno como el hijo del hombre' (en arameo, kebar enash, 'uno como un ser humano') viniendo 'con las nubes del cielo' es uno de los versos más influyentes y debatidos del libro. Muchos estudiosos reconocen aquí un fondo cananeo: el epíteto fijo de Baal en Ugarit es 'Jinete de las Nubes' (en el Ciclo de Baal, es llamado así, por ejemplo, cuando Kothar le entrega las mazas para derrotar a Yamm), y la escena de una divinidad joven que cabalga las nubes acercándose al dios padre anciano (El) corresponde estructuralmente a la figura que viene a las nubes ante el 'anciano de días'. El texto de Daniel reaplica este repertorio dentro del monoteísmo israelita.En cuanto a la identidad de la figura, hay doble lectura. Dentro del propio capítulo, la interpretación angélica iguala el reino dado al 'hijo del hombre' (v. 14) al reino dado a los 'santos del Altísimo' (v. 18, 27), lo que sugiere una lectura colectiva (el pueblo fiel, o seres celestes que lo representan). Por su parte, el judaísmo del Segundo Templo y el cristianismo desarrollaron una lectura individual y mesiánica: los Evangelios identifican a Jesús con este 'Hijo del hombre' que vendrá en las nubes (Mt 24:30; Mt 26:64). 'Venir con las nubes' es, en la Biblia hebrea, prerrogativa divina (Sal 104:3), lo que alimentó la lectura cristiana de la figura como algo más que humana.