Testamento y Asunción de Moisés 13

Discurso de despedida de Moisés a Josué, preservado num único palimpsesto latino: a fonte que os Padres apontaram para a disputa pelo corpo de Moisés em Judas 9

(Comentarios de introducción del traductor, Sandro Rogério)

Asunción de Moisés (Midrash Deuteronomio Rabbah)

Dios pidió a Gabriel y a Miguel que trajeran el alma de Moisés al Cielo, pero los dos ángeles se excusaron con mucho temor y reverencia. Siendo así, el Señor convocó a Samma`el, el ángel de la muerte, y le habló: ' Tráeme de vuelta el alma de Moisés.'
En aquel mismo instante Samma`el se revistió de ira como de un vestido y se apresuró en envainar su espada con crueldad para seguir hasta la presencia de Moisés.
Pero al percibir que el profeta estaba sentado a pronunciar el Inefable Nombre del Señor, y que el esplendor de su rostro se asemejaba al brillo del sol, pareciéndose incluso a la faz de uno de los ángeles que componen las huestes celestiales, Samma`el comenzó a temblar delante de Moisés.
Aunque no era un ángel común, Samma`el entendió que no estaba apto para segar el alma de Moisés.
Aun así, Samma`el resolvió presentarse delante de Moisés.
Y Moisés ya estaba consciente de que el ángel de la muerte se había acercado.
Entonces Samma`el encaró a Moisés, pero temblaba mientras se agitaba para agarrarlo como una mujer cuando está por dar a luz a un hijo.
Con todo, no conseguía reunir fuerzas para dirigirse a Moisés, hasta que el propio profeta le dio la palabra:
¿Qué haces aquí?
Y Samma`el le respondió: Vengo para tomar tu alma.
¿Quién te envió?, cuestionó Moisés
Samma`el respondió: Aquel que creó todas las cosas.
Pero Moisés le resistió, diciendo: no irás a llevarme el alma.
Entonces el ángel de la muerte replicó: Todos aquellos que vienen a este mundo un día inevitablemente tienen que entregar el alma a mí.
Pero Moisés insiste en decir: De todos los hombres que vinieron a este mundo, yo soy el más poderoso.
A lo que le replica el ángel de la muerte: ¿Y cuál es la naturaleza de tu poder?
Y he aquí la respuesta que Moisés le da: Yo soy el hijo de Amram. Cuando salí de las entrañas de mi madre, yo ya estaba listo y no necesité ser circuncidado. Y pasados no muchos días después de mi nacimiento, yo tomé coraje y así pude andar sobre mis propios pies, y prontamente conversé con mi padre y con mi madre. Y no necesité ser nutrido con la leche materna. Cuando tenía apenas tres meses de vida yo profeticé que estaba destinado a recibir la Ley de en medio del fuego ardiente. Al ser llevado para vivir con la hija de Faraón, yo entré en su palacio y arranqué la corona de sobre su cabeza.
A los ochenta años de edad obré señales y maravillas en Egipto y de allí arranqué sesenta miríadas de personas. Yo dividí el mar en doce partes e hice que las aguas amargas se transformasen en algo bueno para beber. Subí para viajar a través del cielo, tomé posesión de la Ley durante la disensión de los ángeles. Recibí la Torá de en medio del fuego y habité debajo del trono flameante; sí, yo me amparé debajo de la columna de fuego, bajo la cual hablé con Dios cara a cara y obtuve Su favor ante todo el séquito celestial!
Yo comuniqué los secretos del Altísimo a los seres humanos, pues de la diestra del Grandioso Dios recibí la Torá (¡Bendito sea Él! Y que Israel lo sepa).
Además, emprendí guerra contra Sihón y Og, dos gigantes ídolos, tan altos que las aguas de una inundación llegaban apenas a sus tobillos.
Mas yo hice que el sol y la luna se detuvieran y luché contra ellos, usando únicamente mi cayado, y así los maté.
Por tanto, ¿quién hay en el mundo que haya nacido de las mujeres para ser capaz de hacer todas estas cosas? ¡Apártate de mí, perverso! ¡Tú no tienes poder para resistirme! ¡Desaparece ahora mismo de mi presencia, pues no te entregaré mi alma!
Inmediatamente Samma`el regresó a Dios y le reportó lo que había acontecido.
Entonces el Santísimo (Bendito sea Él) replicó a Samma`el, y le dijo:
Ve y tráeme ahora el alma de Moisés!
Entonces Él, el Santísimo (Bendito sea Él) descendió de los más altos cielos para buscar el alma de Moisés, y tres ángeles ministradores Lo acompañaron: Miguel, Gabriel y Zagzagel.
Miguel preparó el ataúd de Moisés y Gabriel extendió un paño de lino en el lugar donde estaría la cabeza del profeta.
Zagzagel estuvo cerca de sus pies, teniendo a Miguel de un lado y a Gabriel del otro.
Y Dios así habló a Moisés:
¡Moisés, cierra los ojos!
Y Moisés cerró los ojos.
Cuando otra vez le habló el Señor:
Cierra las piernas y mantén los pies juntos.
Él obedeció.
Entonces Dios llamó el alma de Moisés de dentro de su cuerpo:
¡Hija mía! Te permití estar durante ciento veinte años en el cuerpo de Moisés, mas ahora ha llegado el tiempo de partir de ahí. ¡Ven sin más demorar!
Mas el alma le respondió:
¡Señor del universo! Yo comprendo que Eres Dios sobre todos los espíritus y fuerzas de la vida. Las almas de los vivientes y la propia muerte están bajo tu poder. me creaste y me colocaste en el cuerpo de Moisés por ciento y veinte años. ¿Hay por ventura en todo el universo un cuerpo tan puro como el cuerpo de Moisés? Él jamás se corrompió con las cosas inmundas de este mundo. ¡Yo lo amo y no pretendo dejarlo!
Pero Dios le habló:
¡Alma, ven sin demora! He aquí que Yo haré que subas a los más altos cielos y estarás debajo de la gloria de mi trono, delante de los querubines serafines y de todas las demás huestes celestiales!
Aún así el alma argumentó:
¡Señor del universo! He aquí que existieron dos ángeles que habitaban en Tu Presencia, eran ellos Uzzah y Azael, aun así ellos codiciaron a las mujeres mortales y corrompieron su naturaleza angelical sobre la tierra. Y los castigaste, dejándoles suspendidos entre la tierra y el cielo. Entretanto, este hijo de Amram cesó las relaciones maritales con su esposa desde aquel día en que a él te revelaste más allá de la zarza ardiente.
Y como está escrito: “Miriam y Aarón protestaron contra Moisés a causa de la mujer africana que él había tomado como esposa”; porque Moisés se había casado con una mujer de Cushe.
¡Permíteme entonces quedarme y permanecer en el cuerpo de Moisés!
Al escuchar esto el Santísimo (Bendito sea Él) besó a Moisés, y le tomó el alma mientras le besaba la boca.
Entonces Dios lloró, diciendo:
¿Quién subirá por contra el adversario? ¿Quién se pondrá de mi parte contra el vil malhechor?
Por cuanto, la Inspiración Divina dice: '¡Nunca más se levantará en Israel otro profeta como Moisés!'
Los cielos lloran y se lamentan: '¡Desapareció de la tierra aquel que fue fiel en todas las cosas!'
Por lo cual la tierra también llora, diciendo: '¡Jamás se levantará alguien así entre los humanos!'
Y cuando Josué buscó a su Maestro y no lo encontró, él lloró y dijo:
¡Ayúdame, oh Señor! ¡Aquel que era fiel en todo ya no está entre los hombres!
Y los ángeles ministradores dijeron:
¡Él ejecutó la justicia del Señor delante de Israel!
Entonces los hombres y los ángeles dijeron a una sola voz:
Que él pueda descansar en paz. Aquellos que andan en sinceridad descansarán en los brazos de Dios. ¡Bendita sea la memoria del justo, y que su alma pueda disfrutar del mundo venidero!
Amén. Que sea hecha su voluntad. ¡Alabado sea el Señor por los siglos de los siglos!