Testamento y Asunción de Moisés 11
Discurso de despedida de Moisés a Josué, preservado num único palimpsesto latino: a fonte que os Padres apontaram para a disputa pelo corpo de Moisés em Judas 9
Aconteció que, habiendo oído Josué las palabras de Moisés, las cuales debían ser incluidas en los escritos que él ya había preparado, rasgó sus vestiduras y se postró a los pies de Moisés. Mas Moisés lo confortó y lloró con él.
Entonces Josué le preguntó: '¿Por qué me confortas, señor mío Moisés? ¿O cómo podré yo ser consolado acerca de las duras y amargas palabras que dijiste respecto a este pueblo, entre lágrimas y lamentos, principalmente cuando dijiste que nos vas a dejar? ¿A dónde irás? ¿O cómo podremos reconocer las marcas de tu sepulcro? ¿O quién osaría tomar tu cuerpo de allí y removerlo a otro lugar como si fuera el de un mero hombre?
Porque todo hombre al morir tiene su sepulcro de acuerdo con su edad sobre la tierra; en cuanto a ti, tu sepulcro será desde el nacimiento hasta el poniente del sol, y desde el sur hasta los confines del norte; el mundo entero es tu sepulcro.
Y, señor mío, si tú partes, ¿quién ha de alimentar a este pueblo? ¿O quién hay que tenga compasión de esta gente para que la pueda guiar por el desierto? ¿O quién intercederá por este tan grande pueblo, no omitiéndose un solo día, a fin de conducirlo a la tierra de sus antepasados?
¿Cómo iré yo a adoptar a este pueblo, a semejanza del padre que cuida de su hijo, o como el ama que se encarga de su hija; una virgen que está siendo preparada para casarse con el hombre al cual debe respetar, guardando su alma del sol y cuidando de que sus pies no estén descalzos para correr sobre la tierra?
¿Cómo podré proveer comida y bebida que les apetezca? Ellos ya llegan al número de 600 mil hombres, por cuanto se han multiplicado grandemente debido a tus oraciones, mi señor Moisés.
¿Y qué sabiduría o conocimiento tengo yo para juzgar y responder con palabras en la casa del Señor? Y cuando los reyes de los amorreos sepan que nosotros los estamos atacando, luego quedarán informados de que el hombre que tenía el Espíritu Santo y que era digno de la presencia de Dios, ya no está entre nosotros, él que era multiforme e incomprensible, el señor de la palabra y que fue fiel en todo, siendo también el principal profeta de Dios sobre la tierra y el más perfecto de los jueces del mundo; sí, ellos juntamente dirán: 'Levantémonos y luchemos contra ellos.'
Si el enemigo una vez más arquitectara planes contra el Señor, este pueblo no tendrá más un abogado para ofrecer oraciones en su favor delante de Dios, tal como lo hizo Moisés, el gran mensajero, que a cualquier hora del día o de la noche podía estar de rodillas sobre la tierra, clamando y pidiendo el socorro del Altísimo que gobierna el mundo entero con compasión y justicia, por causa del pacto que ha hecho con nuestros padres, y propiciando al Señor con juramento. Porque ellos dicen: '¡Moisés no está más entre ellos. Por tanto, vayámonos y destruámoslos de sobre la faz de la tierra!'
¿Qué será entonces de este pueblo, mi señor Moisés?