Testamento de Salomón 9
Salomón interroga a El demonio decapitado, Asesino y aprende sus actividades y quién lo frustra
Mas Yo, Salomón, glorifiqué al Señor, y ordené que otro demonio viniera delante de mí.
Y fue traído a mí un demonio con todos los miembros de un hombre, pero sin cabeza.
Y yo, viéndolo, le dije: “Dime, ¿quién eres tú?”
Y él respondió: “Yo soy un demonio.” Entonces yo le dije: “¿Cuál?”
Y él me respondió: “Me llamo Envidia. Pues me deleito en devorar cabezas, deseando asegurar para mí una cabeza; mas yo no como lo suficiente, sino que estoy ansioso por tener una cabeza como la tuya.”
Yo, Salomón, al oír esto, lo sellé, extendiendo mi mano contra su pecho.
Después de eso, el demonio dio un salto, se tiró al suelo y soltó un gemido, diciendo:
“¡Esta miseria es mayor de lo que puedo soportar! ¿A dónde he venido? ¡Oh traidor Ornias, no puedo ver!”
Entonces yo le dije: “Yo soy Salomón. Dime entonces cómo logras ver.”
Y él me respondió: “Por medio de mis sentimientos.”
Yo entonces, Salomón, habiendo oído su voz venir hacia mí, le pregunté cómo lograba hablar.
Y él me respondió: “Yo, oh rey Salomón, soy completamente voz, pues heredé la voz de muchos hombres.
Pues en el caso de todos los hombres que son llamados necios, fui yo quien aplastó sus cabezas, cuando eran niños y llegaron al octavo día.
Entonces, cuando un niño llora por la noche, yo me convierto en un espíritu y me deslizo por medio de su voz (para que pueda poseerlo) .
En las encrucijadas también tengo muchos servicios que prestar, y mi encuentro está lleno de daños.
Pues yo agarro la cabeza de un hombre en un instante, y con mis manos, como con una espada, la corto y la coloco en mí.
Y así, por medio del fuego que está en mí, él es engullido por mi cuello.
Soy yo quien envía graves mutilaciones y enfermedades incurables a los pies de los hombres e inflijo heridas.”
Y yo, Salomón, al oír esto, le dije: “Dime, ¿cómo apagas el fuego? ¿De qué fuentes lo emites?”
Y el espíritu me dijo: “De la estrella de la mañana. Pues aquí todavía no ha sido encontrado aquel Elburion, a quien los hombres ofrecen oraciones y encienden luces.
Y su nombre es invocado por los siete demonios ante mí. Y él los estima.”
Pero yo le dije: “Dime su nombre.”
Pero él respondió: “No sé decirlo. Pues si digo su nombre, me volveré incurable.
Pero él vendrá en respuesta a su nombre.”
Y al oír esto, yo, Salomón, le dije: “Dime entonces, ¿por qué ángel estás frustrado?”
Y él respondió: "Por el resplandor ardiente del relámpago."
Y me incliné ante el Señor Dios de Israel y le ordené que permaneciera en la guardia de Belzebú hasta que el guardia viniera.