Testamento de Salomón 27
Salomón interroga al demonio del mar rojo (Nombrado Abadón) aprende su historia y sus actividades, y lo obliga a apoyar el pilar
Y Yo, Salomón, interrogué al otro espíritu, que surgió con la columna de las profundidades del Mar Rojo.
Y le dije: “¿Quién eres y qué te llama? ¿Y cuál es tu negocio? Pues escucho muchas cosas sobre ti”.
Y el demonio respondió: “Yo, oh rey Salomón, soy llamado Abaddon. Soy descendiente del arcángel.
Cierta vez, cuando me senté en el primer cielo, cuyo nombre es Ameleouth
- entonces soy un espíritu feroz y alado, y con una sola ala, conspirando contra todos los espíritus bajo el cielo.
Estuve presente cuando Moisés se presentó a Faraón, rey de Egipto, y endurecí su corazón.
Soy aquel a quien Janes y Jambres invocaron al regresar con Moisés en Egipto.
Soy aquel que luchó contra Moisés con maravillas y señales”.
Entonces le dije: “¿Cómo fuiste encontrado en el Mar Rojo?”
Y él respondió: “En el éxodo de los hijos de Israel, endurecí el corazón de Faraón.
Y excité su corazón y el de sus ministros. E hice que persiguieran a los hijos de Israel.
Y Faraón siguió conmigo y todos los egipcios. Entonces estuve presente allí, y seguimos juntos.
Y todos nosotros llegamos al Mar Rojo.
Y sucedió que, cuando los hijos de Israel pasaron, el agua volvió y cubrió todas las huestes de los egipcios y todas sus fuerzas.
Y permanecí en el mar, siendo mantenido bajo este pilar. Mas cuando Ephippas vino, siendo enviado por ti, cerrado en la vasija de un frasco,
Yo, pues, Salomón, habiendo oído esto, glorifiqué a Dios y rogué a los demonios que no me desobedecieran, sino que permanecieran sosteniendo la columna.
Y ambos juraron, diciendo: “Vive el Señor tu Dios, no abandonaremos esta columna hasta el fin del mundo.
Mas en cualquier día que esta piedra caiga, entonces será el fin del mundo”.