Testamento de Salomón 24

El joven siervo de Salomón aprisiona al demonio del aire que atacaba a Arabia dentro de un globo con la ayuda del anillo

Y después de siete días, acordándome de la epístola de Adarkes, rey de Arabia, llamé a mi siervo y le dije:
“Pide tu camello y toma para ti un frasco de cuero, y lleva también este sello.
Y ve a Arabia al lugar donde el espíritu maligno sopla;
y allí toma el frasco, y el anillo de sello en frente de la boca del frasco, y sujétalos hacia el soplo del espíritu.
Y cuando el frasco reviente, entenderás que el demonio está dentro de él.
En seguida, ata rápidamente la boca del frasco y ciérralo firmemente con el anillo de sellado, colócalo cuidadosamente en el camello y tráelo aquí.
Y si en el camino él te ofrece oro o plata o tesoro a cambio de dejarlo ir, mira que no seas persuadido.
Mas providénciate sin usar juramento para liberarlo.
Y entonces, si señala los lugares donde hay oro o plata, marca los lugares y séllalos con este sello.
Y trae el demonio a mí. Y ahora parte y que te vaya bien."
Entonces el joven hizo lo que le fue ordenado.
Y él ordenó su camello, colocó un frasco sobre él y partió para Arabia.
Y los hombres de aquella región no creyeron que él fuera capaz de coger el espíritu maligno.
Y cuando amaneció, el siervo se paró delante de la explosión del espíritu y colocó el frasco en el suelo y el anillo de dedo en la boca del frasco.
Y el demonio sopló a través del medio del anillo de dedo en la boca del frasco y, entrando, sopló el frasco.
Mas el hombre prontamente se levantó y cerró con la mano la boca del frasco, en nombre del Señor Dios de los Ejércitos.
Y el demonio permaneció dentro del frasco.
Y después de eso, el joven permaneció en aquella tierra tres días para hacer juicio.
Y el espíritu ya no soplaba contra aquella ciudad.
Y todos los árabes sabían que él se había encerrado con seguridad en el espíritu.