Testamento de Salomón 2
El demonio Ornias domina a un muchacho que ayudaba en la construcción del Templo
Y cuando el Templo de la ciudad de Jerusalén estaba siendo construido, y los artífices estaban trabajando en aquel lugar,
Ornias, el demonio, vino entre ellos al ponerse el sol; y él quitó la mitad del salario del hijito del maestro de obras, así como la mitad de su comida.
Él también continuó chupando el pulgar de la mano derecha del niño todos los días. Y el niño se puso delgado, aunque era muy amado por el rey.
Salomón interroga al muchacho
Entonces, un día, el rey Salomón llamó al niño y lo cuestionó, diciendo:
¿No te amo más que a todos los artesanos que trabajan en el Templo de Dios?
¿No te doy el doble del salario y el doble del suministro de comida? ¿Cómo es que día tras día y hora tras hora te adelgazas?
Mas el niño le dijo al rey: ¡Te lo ruego, oh rey! Escucha lo que le ha sucedido a todo lo que tu hijo tiene.
Después de que todos nosotros somos liberados de nuestro trabajo en el Templo de Dios, después de la puesta del sol, cuando me acuesto a descansar, uno de los demonios malignos viene y me quita la mitad de mi salario y la mitad de mi comida.
Entonces él también sostiene mi mano derecha y chupa mi pulgar. Y mi alma está oprimida y, por lo tanto, mi cuerpo se vuelve más delgado cada día.