Testamento de Salomón 15

Salomón interroga a Enepsigos, el demonio mujer de dos cabezas, aprende sus actividades y descubre qué ángel la frustra, Rathanael

Y apareció delante de otro espíritu, como si fuera una mujer en la forma que ella tenía.
Mas en sus hombros ella tenía otras dos cabezas con las manos.
Y yo le pregunté y le dije: “Dime, ¿quién eres?” Y ella me dijo: “Yo soy Enepsigos, que también tiene millares de nombres.”
Y yo le dije a ella: “¿Por qué ángel estás frustrada?” Mas ella me dijo:
“¿Qué buscas, qué preguntas? Sufro cambios, como la diosa que me llaman.
Y yo cambio de nuevo, y paso a la posesión de otra forma.
Y no deseo, por lo tanto, saber todo lo que me concierne.
Pero ya que estás delante de por esto, escucha. Tengo mi morada en la luna y, por eso, poseo tres formas.
A veces, yo soy mágicamente invocada por los sabios como Cronos.
Otras veces, en conexión con aquellos que me derriban, yo desciendo y aparezco en otra forma.
El tamaño del cuerpo celeste es inexplicable e indefinible, y no debe ser frustrado.
Yo entonces, cambiando a estas tres formas, desciendo y me vuelvo como me ves;
mas estoy frustrado con el ángel Rathanael, que está sentado en el tercer cielo.
Es por eso que hablo contigo. Este tu Templo no puede contenerme.”

El demonio Enepsigos, sellada por una cadena de atadura triple, profetiza (contra Salomón)

Yo, por lo tanto Salomón, oré a mi Dios, e invoqué al ángel de quien Enepsigos me habló, y usé mi sello.
Y yo la sellé con una cadena triple, y coloqué debajo de ella el cierre de la cadena.
Usé el sello de Dios y el espíritu profetizó para mí, diciendo: “Esto es lo que tú, oh rey Salomón, haces con nosotros.
Mas después de un tiempo tu reino será quebrado, y nuevamente en el debido tiempo este Templo será destruido;
y toda Jerusalén será deshecha por el rey de los persas, medos y caldeos.
Y los vasos de este Templo, que haces, serán colocados para uso servil de los dioses;
y junto con ellos todos los jarros, en los que nos encerraste, serán quebrados por las manos de los hombres.
Y entonces saldremos con gran poder aquí y allá, y nos esparciremos por todo el mundo.
Y desviaremos el mundo habitado por un largo período, hasta que el Hijo de Dios sea extendido en la cruz.
Pues nunca antes surge un rey como él, frustrando a todos nosotros, cuya madre no tendrá contacto con el hombre.
¿Quién más puede recibir tal autoridad sobre los espíritus, excepto aquel, a quien el primer demonio tentará, pero no prevalecerá?
El número de su nombre es seiscientos cuarenta y cuatro, que es Emmanuel.
Por eso, oh rey Salomón, tu tiempo es malo, y tus años cortos y malos, y a tu siervo le será dado tu reino”.

Salomón explica por qué escribió el testamento

Y yo, Salomón, habiendo oído esto, glorifiqué a Dios.
Y aunque me quedé maravillado con la disculpa de los demonios, no di crédito hasta que se volviera realidad.
Y yo no creí en sus palabras;
mas cuando ellas fueron realizadas, entonces yo entendí, y en mi muerte escribí este Testamento para los hijos de Israel,
y les di, para que ellos pudiesen conocer los poderes de los demonios y sus formas, y los nombres de sus ángeles,
por el cual estos ángeles son frustrados.
Y glorifiqué al Señor Dios de Israel y ordené a los espíritus que fuesen presos con lazos inquebrantables.