Testamento de Salomón 11

Salomón interroga al demonio León-moldeado, Rath

Y Yo alabé al Señor Dios del cielo y de la Tierra, y ordené a otro demonio que viniera hacia mí; y vino delante de uno en la forma de un león que ruge.
Y él se levantó y me respondió diciendo: “Oh rey, en la forma que tengo, soy un espíritu totalmente incapaz de ser percibido.
Sobre todos los hombres que yacen de bruces con la enfermedad yo salto, avanzando furtivamente;
y yo vuelvo al hombre débil, de modo que su hábito corporal es privado de fuerza.
Pero yo también tengo otra gloria, oh rey.
Expulso demonios y tengo legiones bajo mi control. Y yo soy capaz de ser recibido en mis moradas, junto con todos los demonios pertenecientes a las legiones debajo de mí.”
Mas yo, Salomón, al oír esto, le pregunté: “¿Cuál es tu nombre?” Mas él respondió: “Portador de León, Rath en especie.”
Y yo le dije: “¿Cómo puedes ser frustrado junto con tus legiones? ¿Qué ángel es ese que te frustra?”
Y él respondió: “Si te digo mi nombre, no me ato yo solo, sino también las legiones de demonios bajo mí.”
Entonces le dije: “Te pido en el nombre del Dios de los Ejércitos, que me digas por cuál nombre estás frustrado junto con tus huestes.”
Y el espíritu me respondió: “El 'grande entre los hombres', que ha de sufrir muchas cosas en las manos de los hombres, cuyo nombre es la cifra seiscientos cuarenta y cuatro, que es Emmanuel;
él es quien nos ató, y quien entonces vendrá y nos sumergirá del peñasco bajo el agua. Él es anunciado en las tres letras que lo derriban.”
Y yo, Salomón, al oír esto, glorifiqué a Dios y condené a su legión a acarrear leña del matorral.
Y condené al propio en forma de león a serrar la madera pequeña con sus dientes, para quemar en el horno inextinguible del Templo de Dios.