Evangelio de Nicodemo 9

Y después de llamar a Nicodemo y a aquellos doce hombres que afirmaban el origen limpio de Jesús, díjoles: “¿Qué debo hacer, pues se está forjando un alboroto entre el pueblo?” Dijéronle: “Nosotros no sabemos; ellos verán”. Convocó de nuevo Pilato a la multitud de judíos y díjoles: “Sabéis que tengo por costumbre soltar un prisionero durante la fiesta de los Ácimos. Pues bien, está preso y condenado un asesino llamado Barrabás, y tengo también este Jesús que está ahora en vuestra presencia, y en quien no encuentro culpa alguna. ¿A quién queréis que suelte?” Ellos gritaron: “A Barrabás”, Pilato díjoles: “¿Qué haré, pues, de Jesús, el llamado Cristo?” Los judíos respondieron: “¡Que sea crucificado!” Y algunos de entre ellos dijeron: “No eres amigo de César si sueltas a este, porque se llamó a mismo Hijo de Dios y rey; si así procedes, ¿quieres a este por rey y no a César”.
Pilato entonces, encolerizado, dijo a los judíos: “Vuestra raza es revoltosa por naturaleza y enfrentáis a vuestros bienhechores”. Los judíos dijeron: “¿A cuáles bienhechores?” Pilato respondió: “Vuestro Dios os sacó de Egipto, librándoos de una cruel esclavitud; os mantuvo sanos y salvos a través del mar así como a través de la tierra, os alimentó con maná en el desierto y os dio codornices, os dio a beber agua sacada de una roca y os dio una ley, y, después de todo eso, encolerizasteis a vuestro Dios, fuisteis tras un becerro fundido, exasperasteis a vuestro Dios y Él se dispuso a exterminaros; sin embargo, Moisés intercedió por vosotros y no fuisteis entregados a la muerte. Y ahora me acusáis a de odiar al emperador”.
Y, levantándose del tribunal, dispuso salir. Pero los judíos empezaron a gritar, diciendo: “Nosotros reconocemos como rey a César y no a Jesús. Y aún más, los Magos vinieron a ofrecerle dones traídos del Oriente como para su rey; y cuando Herodes tuvo conocimiento a través de esos personajes de que un rey había nacido, intentó acabar con él. Pero su padre José tomó ciencia del hecho y lo llevó juntamente con la madre, y huyeron todos a Egipto. Y cuando Herodes supo de eso, exterminó a los niños de los hebreos que habían nacido en Belén”,
Cuando Pilato oyó estas palabras, temió, y después de imponer silencio a las turbas, ya que estaban gritando, díjoles: “¿Entonces es este aquel a quien Herodes buscaba?” Los judíos respondieron: “Sí, es este”. Entonces Pilato cogió agua y lavó sus manos, de frente al sol, diciendo: “Soy inocente de la sangre de este justo; vosotros veréis”, Y de nuevo los judíos empezaron a gritar: “Su sangre sobre nosotros y sobre nuestros hijos”.
Entonces Pilato mandó que se corriera el velo del tribunal donde estaba sentado y dijo a Jesús: “Tu pueblo te desmintió como rey. Por eso decreté que en primer lugar seas flagelado, de acuerdo con la antigua costumbre de los reyes piadosos, y que después seas colgado en la cruz en el huerto donde fuiste apresado. Y Dimas y Gestas, ambos malhechores, serán crucificados juntamente contigo”.