Evangelio de Nicodemo 7
Y cierta mujer llamada Berenice (Verónica) comenzó a gritar desde lejos, diciendo: “Encontrándome enferma con hemorragia, toqué la extremidad de su manto y la hemorragia que yo venía teniendo por doce años consecutivos, paró”. Los judíos dijeron: “Existe un precepto que prohíbe presentar a una mujer como testigo”.