Evangelio de Nicodemo 4

Y dejando a Jesús en el interior del pretorio, Pilatos fue hasta los judíos y les dijo: “Yo no encuentro culpa alguna en él”. Los judíos replicaron: “Él dijo: `Yo soy capaz de destruir este templo y reedificarlo en tres días’.” Pilatos dijo: “¿Qué templo?” Los judíos respondieron: “Aquel edificado por Salomón en cuarenta y seis años, él dice que va a destruirlo y reedificarlo al final de tres días”. Pilatos dijo: “Yo soy inocente de la sangre de este justo; vosotros veréis”. Y los judíos dijeron: “Su sangre sobre nosotros y sobre nuestros hijos”.
Entonces Pilatos llamó a los ancianos, a los sacerdotes y a los levitas y les dijo en secreto: “No obréis así, pues ninguna de vuestras acusaciones merece la muerte, ya que ellas se refieren a las curas y a la profanación del Sábado”. Los ancianos, sacerdotes y levitas respondieron: “¿Si alguien blasfema contra César es o no digno de la muerte?” Pilatos les dijo: “Es digno de la muerte”. Los judíos dijeron: “Pues si alguien que blasfema contra César es digno de la muerte, sepa que este blasfemó contra Dios”.
Después el gobernador mandó que los judíos salieran del pretorio, y llamando a Jesús, le dijo: “¿Qué voy a hacer contigo?” Jesús respondió: “Haz como te fue ordenado”. Pilatos dijo: “¿Y cómo me fue ordenado?” Jesús respondió: “Moisés y los profetas hablaron sobre mi muerte y sobre mi resurrección”. Los judíos y los oyentes preguntaron entonces a Pilatos diciendo: “¿Por qué continúas oyendo esa blasfemia?” Pilatos respondió: “Si estas palabras son blasfemias, prendedlo por blasfemia, llevadlo a vuestra sinagoga y juzgadlo según vuestra ley”. Los judíos contestaron: “Está escrito en nuestra ley que si un hombre peca contra otro hombre merece recibir cuarenta azotes menos uno; pero dice que si alguien blasfema contra Dios, debe ser apedreado”.
Pilatos les dijo: “Tomadlo por vuestra cuenta y castigadlo como quisierais”. Los judíos replicaron: “Nosotros queremos que sea crucificado”. Pilatos contestó: “No merece la crucifixión”.
Entonces el gobernador lanzó una mirada a su alrededor sobre la turba de judíos que estaba presente y, al ver que muchos de ellos lloraban, exclamó: “Ni toda la multitud quiere que muera”. Los ancianos de los judíos dijeron: “Por eso vinimos todos en masa, para que muera”. Pilatos les preguntó: “¿Y por qué deberá morir?” Los judíos respondieron: “Porque se llamó a propio Hijo de Dios y rey”.