Evangelio de Nicodemo 3
Y, lleno de ira, salió del pretorio y les dijo: “Tomo por testigo al sol de que no encuentro ninguna culpa en este hombre”. Los judíos respondieron y dijeron al gobernador: “Si no fuera un malhechor, no te lo habríamos entregado”. Y Pilato dijo: “Tomadlo vosotros y juzgadlo según vuestras leyes”. Entonces los judíos dijeron a Pilato: “No nos está permitido matar a nadie”. A lo que Pilato contestó: “A vosotros sí Dios prohibió matar pero, ¿y a mí?”
Y, entrando de nuevo en el pretorio, llamó a Jesús aparte y le dijo: “¿Eres tú el rey de los judíos?” Jesús respondió: “¿Dices esto por cuenta propia o por lo que los otros te dijeron de mí?” Pilato replicó: “Pero, ¿acaso soy yo también judío? Tu pueblo y los pontífices te pusieron en mis manos, ¿qué has hecho?” Jesús respondió: “Mi reino no es de este mundo pues, de lo contrario, mis servidores habrían luchado para que yo no fuera entregado a los judíos; pero mi reino no es de aquí”. Entonces Pilato dijo: “¿Luego, tú eres rey?” Jesús respondió: “Tú dices que yo soy rey; pues para esto nací y vine al mundo, para que todo aquel que es de la verdad, oiga mi voz”. Pilato le dijo: “¿Qué es la verdad?” Jesús respondió: “La verdad proviene del cielo”. Pilato dijo: “¿No hay verdad sobre la tierra?” Y Jesús respondió a Pilato: “Estás viendo que los que dicen la verdad son juzgados por los que ejercen el poder sobre la tierra”.