Evangelio de Nicodemo 2
Cuando Pilatos vio la escena, se llenó de miedo y se dispuso a dejar el tribunal. Pero mientras aún pensaba en levantarse, su mujer le envió esta carta: “No te envuelvas con ese justo, pues durante la noche sufrí mucho por su causa”. Entonces Pilatos llamó a todos los judíos y les dijo: “¿Sabéis que mi mujer es piadosa y que tiende más hacia el bien que a seguiros en vuestras costumbres judías?” Ellos dijeron: “Sí, sabemos”. Pilatos les dijo: “Pues bien, mi mujer acaba de enviarme este recado: `No te envuelvas con ese justo, pues durante la noche sufrí mucho por su causa’.” Pero los judíos respondieron a Pilatos diciendo: “¿No te dijimos que es un mago? Sin duda envió un sueño fantástico a tu mujer”.
Pilatos entonces llamó a Jesús y le dijo: “¿Cómo es que estos testifican contra ti? ¿No dices nada?” Jesús respondió: “Si no tuviesen poder para ello, no dirían nada, pues cada uno es dueño de su boca para hablar cosas buenas y malas: ellos verán”.
Pero los ancianos de los judíos respondieron, diciendo a Jesús: “¿Qué es lo que vamos a ver? Primero, que tú viniste al mundo por fornicación; segundo, que tu nacimiento en Belén trajo como consecuencia una matanza de niños; tercero, que tu padre José y tu madre María huyeron a Egipto por encontrarse amenazados en la ciudad”.
Entonces, algunos de los que allí estaban presentes, y que eran judíos piadosos, dijeron: “Nosotros no estamos de acuerdo en que haya nacido de fornicación, sino que sabemos que José desposó a María y que no fue generado a través de fornicación”. Pilatos dijo a los judíos que afirmaban su origen a través de fornicación: “Esto que decís no es verdad, puesto que los esponsales fueron celebrados, según afirman vuestros propios compatriotas”. Entonces Anás y Caifás dijeron a Pilatos: “Todos juntos afirmamos y no creemos que él haya nacido de fornicación; estos son prosélitos y sus discípulos”. Pilatos llamó a Anás y Caifás y les dijo: “¿Qué significa la palabra prosélito?” Ellos respondieron: “Que nacieron de padres griegos y se hicieron judíos ahora”. A lo que contestaron los que afirman que Jesús no había nacido de fornicación (esto es: Lázaro, Asterio, Antonio, Santiago, Amnés, Zeras, Samuel, Isaac, Finees, Crispo, Agripa y Judas): “Nosotros no nacimos prosélitos, sino que somos hijos de judíos y decimos la verdad, pues nos encontrábamos presentes en las bodas de José y de María”.
Pilatos llamó a estos doce que afirmaban no haber nacido Jesús de fornicación y les dijo: “Yo os conjuro por la salud de César, decidme, ¿es verdad lo que afirmasteis, que no nació de fornicación?” Ellos respondieron: “Nosotros tenemos una ley que prohíbe jurar, porque es pecado; deje que estos juren por la salud de César que no es verdad lo que acabamos de decir, y seremos reos de muerte”. Entonces Pilatos dijo a Anás y Caifás: “¿Nada responden a esto?” Ellos replicaron: “Tú das crédito a estos doce que afirman el nacimiento legítimo de Jesús; mientras tanto, todos, en masa, estamos clamando que es hijo de fornicación, que es hechicero y que se llama a sí propio Hijo de Dios”.
Entonces Pilatos ordenó que toda la multitud saliera, a excepción de los doce que negaban el origen de la fornicación, y ordenó que Jesús fuera separado. Después les dijo: “¿Por qué razón quieren darle la muerte?” Ellos respondieron: “Tienen envidia de él por curar en el Sábado”. A lo que respondió Pilatos: “¿Y por una buena obra quieren matarlo?”