Evangelio de Nicodemo 16
Entonces Anás y Caifás dijeron: “Habéis citado justamente lo escrito en la ley de Moisés, que nadie vio la muerte de Enoc y que nadie mencionó la muerte de Moisés. Pero Jesús habló a Pilato, y nosotros sabemos que lo vimos recibir bofetadas y escupitajos en el rostro; que los soldados le ciñeron una corona de espinas; que fue flagelado; que recibió sentencia por parte de Pilato; que fue crucificado en el Calvario en compañía de dos ladrones; que se le dio a beber hiel y vinagre; que el centurión Longinos abrió su flanco con una lanza; que José, nuestro honorable padre, pidió su cuerpo y que, como dijo, resucitó; que, como dicen los tres maestros, lo vieron elevarse al cielo; y, finalmente, que el maestro Leví dio testimonio de lo que el maestro Simeón dijo, y que dijo: ‘He aquí este que está puesto para la caída y resurgimiento de muchos en Israel y como señal de contradicción’.” Y todos los doctores dijeron en unísono al pueblo entero de Israel: “Si esta ira proviene del Señor y es admirable a nuestros ojos, conoced sin dar margen a dudas, oh casa de Israel, que está escrito: ‘Maldito todo aquel que está colgado de un madero’. Y otro lugar de la escritura menciona: ‘Dioses que no hicieron el cielo y la tierra perecerán’.” Y los sacerdotes y levitas dijeron entre sí: “Si su memoria perdura hasta Sommos (también conocido por el nombre de Jobel), sabed que su dominio será eterno y que hará nacer para sí un nuevo pueblo”. Entonces los archisinagogos, sacerdotes y levitas exhortaron a todo el pueblo de Israel diciendo: “Maldito aquel que adore cualquier obra salida de manos humanas y maldito aquel que adore las criaturas teniendo al lado al Creador”. Y el pueblo en masa respondió: “Amén, amén”.