Evangelio de Nicodemo 14
Y después que aquellos hombres fueron para Galilea, los pontífices, los archisinagogos y los ancianos se reunieron en la sinagoga, cerrando la puerta detrás de sí, y demostrando gran dolor, decían: “¿Será posible que este portento sucedió en Israel?” Entonces Anás y Caifás dijeron: “¿Por qué estáis tan agitados? ¿Por qué lloráis? ¿O no sabéis que sus discípulos se los compraron con una buena cantidad de oro y les dieron instrucciones para que digan que un ángel del Señor descendió y removió la piedra de la entrada del sepulcro?” Mas los sacerdotes y ancianos dijeron: “Puede ser que los discípulos hayan robado su cuerpo, mas, ¿cómo su alma entró en el cuerpo y está viviendo en Galilea?” Y ellos, en la imposibilidad de darles respuesta para todas estas cosas, dijeron al fin a duras penas: “A nosotros no nos es permitido creer en algunos no circuncidados”.