Evangelio de Nicodemo 1

Entonces Pilato dijo a los arquisinagogos y ancianos del pueblo: “Escoged vosotros mismos algunos varones fuertes y robustos; que ellos sostengan los estandartes y veamos si estos se inclinan solos”. Entonces los ancianos escogieron de entre los judíos a doce hombres fuertes y robustos, a los cuales obligaron a sostener los estandartes en grupos de seis, y se quedaron de pie delante del tribunal del gobernador. Entonces Pilato dijo al mensajero: “Llévalo fuera del pretorio e introdúcelo nuevamente de la manera que te plazca”. Y Jesús salió del pretorio acompañado del mensajero. Pilato llamó entonces a aquellos que anteriormente estaban con los estandartes y les dijo: “Juré por la salud de César que, si los estandartes no se doblan a la entrada de Jesús, os cortaré las cabezas”. Y el gobernador ordenó nuevamente que Jesús entrara. El mensajero observó la misma conducta del inicio y rogó encarecidamente a Jesús que pasara por encima de su manto. Y caminando sobre él, entró. Mas en el momento de entrar, nuevamente los estandartes se doblaron y adoraron a Jesús.