Descida de Cristo ao Inferno (recensão grega) 1

A forma grega da mesma obra: moldura mínima, sem os episódios longos do latim, mas com três cenas próprias — João Batista pregando entre os mortos, a repreensão do Inferno a Satanás e o encontro com Enoque e Elias

ENTONCES JOSÉ dijo: “¿Y por qué os admiráis de que Jesús haya resucitado? Lo admirable no es esto; lo admirable es que no solamente él resucitó, como también devolvió la vida a un gran número de muertos, que hace mucho no son vistos en Jerusalén. Y si no conocéis a los otros, conocéis, al menos, a Simeón, aquel que tomó a Jesús en los brazos, así como también a sus dos hijos, que igualmente fueron resucitados. Pues a estos, hace poco tiempo, nosotros mismos dimos sepultura, y ahora pueden contemplar sus sepulcros abiertos y vacíos, y están vivos y morando en Arimatea”. Enviaron, entonces, a algunas personas y comprobaron que los sepulcros estaban abiertos y vacíos. José entonces dijo: “Vamos a Arimatea y veremos si los encontramos.
Y levantándose los pontífices Anás, Caifás, José, Nicodemo, Gamaliel, y otros en su compañía, fueron hasta Arimatea donde encontraron a aquellos a quienes José se había referido. Hicieron, entonces, oraciones y se abrazaron mutuamente. Después regresaron a Jerusalén en su compañía y los llevaron hasta la sinagoga. Y, allí puestos, cerraron las puertas, colocaron el Antiguo Testamento de los judíos en el centro y los pontífices les dijeron: “Queremos que juréis por el Dios de Israel y por Adonai, para que así digáis la verdad, de cómo habéis resucitado y quién es aquel que os sacó de entre los muertos”.
Cuando los resucitados oyeron esto, hicieron sobre sus rostros la señal de la cruz y dijeron a los pontífices: “Dadnos papel, tinta y pluma”. Se los trajeron y, sentándose, escribieron de la siguiente manera: