1 Enoc 22
Separación de las almas después de la muerte: del justo y del impío
ENTONCES me dirigí a otro lugar, donde vi al oeste una gran y elevada montaña, una roca sólida, y cuatro grutas deleitosas.
Internamente eran profundas, amplias y muy pulidas (lisas); tres de ellas eran oscuras y una clara, teniendo en el centro de esta una fuente de agua.
Entonces dije: «¡Qué lisas son estas cavernas! ¡Qué profundas y oscuras son!»
Entonces Rafael, uno de los santos ángeles que estaba conmigo, respondió y dijo:
Estos son los lugares deleitosos donde los espíritus, las almas de los muertos, serán reunidos; para ellos fue formado y aquí serán reunidas todas las almas de los hijos de los hombres.
Estos lugares, en los cuales habitan, ellos los ocuparán hasta el día del juicio, y hasta su período escogido.
Su período escogido será largo, incluso hasta el gran juicio.
Y vi a los espíritus de los hijos de los hombres que están muertos; y sus voces rasgan el cielo, mientras son acusados.
Entonces inquirí de Rafael, el ángel que estaba conmigo, y dije: ¿Qué espíritu es aquel, cuya voz alcanza el cielo y acusa?
Él respondió, diciendo: Este es el espíritu de Abel, quien fue muerto por Caín su hermano; el cual acusará a aquel hermano, hasta que su descendencia sea destruida de la faz de la tierra;
Hasta que su simiente desaparezca de la simiente de la raza humana.
En aquel tiempo, por consiguiente, inquirí acerca de él y acerca del juicio general, diciendo: ¿Por qué está uno separado del otro?
Él respondió: Tres separaciones fueron hechas entre los espíritus de los muertos, y así los espíritus de los justos fueron separados,
Especialmente, se reservó una separación para los espíritus de los justos, donde mana una fuente de aguas límpidas, donde hay luz sobre ella.
Y de la misma manera los pecadores son separados cuando mueren, y son sepultados en la tierra; el juicio no los sorprenderá en su tiempo de vida.
Aquí sus almas están separadas.
Además, abundante es su sufrimiento hasta el tiempo del gran juicio, el castigo y el tormento de aquellos que eternamente aborrecieron la justicia, cuyas almas están munidas y atadas allí para siempre.
Y así ha sido desde el principio del mundo.
Así existe una separación entre las almas de aquellos que profieren quejas, y de aquellos que velan por su destrucción, para su matanza en el día de los pecadores.
Una separación de este tipo fue establecida para las almas de los injustos y de los pecadores; de aquellos que cometieron delitos y se asociaron con los impíos, con quienes se asemejan.
Sus almas no serán aniquiladas en aquel día de juicio, ni se levantarán de este lugar.
Entonces bendije a Dios, y dije: Bendito sea mi Señor, el Señor de la gloria y de la rectitud, cuyo reino será por los siglos de los siglos.