1 Enoque 21
Enoc pasa a través de la tierra y del hades
ENTONCES fui llevado a un lugar en el cual nada estaba completo.
Allí vi algo espantoso; no se veía ni un cielo elevado, ni una tierra establecida, sino un lugar desolado y horrendo.
Allí también vi siete estrellas del cielo atadas juntas, semejantes a grandes montañas, y semejantes al fuego hirviente.
Exclamé: ¿Por qué clase de delito fueron atadas, y por qué fueron retiradas de su lugar?
Entonces Uriel, uno de los santos ángeles que estaba conmigo y que me conducía, respondió: Enoc, ¿por qué preguntas; por qué razonas consigo mismo y preguntas ansiosamente?
Estas son aquellas estrellas que transgredieron el mandamiento del Dios altísimo; y están aquí atadas, hasta que se cumpla el número infinito de los días de sus crímenes.
De allí pasé luego a otro lugar terrible;
Donde vi la acción de un gran fuego flameante y resplandeciente, en medio del cual había una división.
Columnas de fuego luchando juntas hacia el fondo del abismo, y profunda era su caída.
Pero su medida y magnitud no fui capaz de descubrirlas, ni pude percibir su origen.
Entonces exclamé: ¡Cuán terrible es este lugar, y cuán difícil explorarlo!
Uriel, uno de los santos ángeles que estaba conmigo, respondió y dijo:
Enoc, ¿por qué estás alarmado y maravillado ante este lugar terrible, a la vista de este lugar de sufrimiento?
Esto, dijo él, es la prisión de los ángeles; y aquí serán mantenidos para siempre.