1 Enoque 16
La sentencia de los rebeldes y su descendencia
Y EN CUANTO a la muerte de los gigantes, dondequiera que sus espíritus se aparten de sus cuerpos; es decir, de su carne, que es perecedera, permanezcan sin juicio.
Así perecerán, hasta el día de la gran consumación del mundo.
Una destrucción de los Centinelas y de los impíos acontecerá.
Y entonces a los Centinelas, a quienes te envié para que rogaran por ellos, los cuales en el principio estaban en el cielo,
Dize: En el cielo has estado; cosas secretas, sin embargo, no te han sido manifestadas; con todo, has conocido un misterio reprobable.
Y esto has relatado a las mujeres en la dureza de vuestro corazón, y por aquel misterio las mujeres y la humanidad han multiplicado males sobre la tierra.
Diles: Nunca, por tanto, obtendréis paz.