1 Enoque 10

El Altísimo da órdenes a los Centinelas y sentencia a los Centinelas rebeldes y a sus descendientes

ENTONCES el Altísimo, el Grande y Santo habló,
Y envió a Uriel al hijo de Lamec (Enoc),
Diciendo: Dile a él en Mi nombre: Escóndete.
Entonces le explicó la consumación que está a punto de acontecer; pues toda la tierra perecerá; las aguas del diluvio vendrán sobre toda la tierra, y todos los que están en ella serán destruidos.
Y ahora, enséñale cómo puede escapar, y cómo su descendencia podrá permanecer en toda la tierra.
Nuevamente el Señor dijo a Rafael: Amarra a Azaziel, manos y pies; lánzalo a la oscuridad; y abriendo el desierto que está en Dudael, lánzalo en él.
Arroja sobre él piedras agudas, cubriéndolo con oscuridad;
Allí permanecerá para siempre; cubre su rostro, para que no pueda ver la luz.
Y en el gran día del juicio arrójalo al fuego.
Restaura la tierra, la cual los ángeles corrompieron; y anuncia vida a ella, para que Yo pueda recibirla.
Todos los hijos de los hombres, su descendencia, no perecerán en consecuencia de todo secreto, por el cual los Centinelas han destruido, y lo que ellos enseñaron;
Toda la tierra se ha corrompido por los efectos de las enseñanzas de Azaziel.
A él, por tanto, se le atribuye todo delito.
A Gabriel también el Señor dijo: Ve a los bastardos, a los réprobos, a los hijos de la fornicación; y destruye a los hijos de la fornicación, la descendencia de los Centinelas de entre los hombres; tráelos y excítalos unos contra otros.
Haz que perezcan por mutua matanza; pues el prolongamiento de días no será para ellos.
Ellos te rogarán, pero sus padres no verán cumplidos sus deseos respecto a ellos; pues esperaron la vida eterna, y que cada uno de ellos pudiera vivir quinientos años.
A Miguel, igualmente el Señor dijo: Ve y anuncia sus propios crímenes a Samyaza, y a los demás que están con él, los cuales se han unido a las mujeres para que se contaminen con toda su impureza.
Y cuando todos sus hijos hayan sido muertos, cuando ellos vean la perdición de sus bienamados, átalos por setenta generaciones bajo la tierra, incluso hasta el día del juicio y de la consumación, hasta que se cumpla el juicio cuyo efecto dura para siempre.
Entonces serán llevados a las más bajas profundidades del fuego en tormentos; allí serán encerrados en confinamiento para siempre.
Inmediatamente después de esto, él, junto con los demás, arderán y perecerán; serán atados hasta la consumación de muchas generaciones.
Destruye todas las almas viciadas en la luxuria, y la descendencia de los Centinelas, pues ellos tiranizan a la humanidad.
Que todo opresor perezca en la faz de la tierra;
Que toda mala obra sea destruida;
Aparezca la semilla de la justicia y de la rectitud, y lo que es productivo se convierta en una bendición.
Justicia y rectitud serán plantadas para siempre con gozo.
Y entonces todos los santos darán gracias, vivirán hasta haber engendrado miles de hijos, mientras todo el período de su juventud y sus sábados se cumplirán en paz.
En aquellos días toda la tierra será cultivada en justicia; será totalmente sembrada de árboles, y estará llena de bendiciones; todo árbol de deleites será plantado en ella.
Se plantarán viñas; y la viña que en ella se plantare producirá frutos para saciedad; toda semilla que en ella se sembrare producirá mil por una medida; y una medida de olivas producirá diez prensas de aceite.
Purifica la tierra de toda opresión, de toda injusticia, de todo crimen, de toda impiedad y de toda impureza que se comete sobre ella. Extermínalos de la tierra.
Entonces todos los hijos de los hombres serán justos, y todas las naciones me tributarán divinas honras, y Me bendecirán; y todos Me adorarán.
La tierra será limpia de toda corrupción, de todo castigo y de todo sufrimiento;
No volveré a enviar el diluvio sobre ella, de generación en generación para siempre.