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Segundo Tratado do Grande Set

Autoría y Fecha de Composición

El Segundo Tratado del Gran Set es un texto gnóstico anónimo, vinculado a la corriente setiana. La composición original, en griego, suele datarse entre el siglo II y el siglo III d.C. El título atribuye la obra a Set (Seth, el tercer hijo de Adán), figura central de la tradición setiana, pero el nombre de Set no aparece en el cuerpo del texto: quien habla en primera persona es el propio Cristo. La obra es, así, un ejemplo de la cristianización del gnosticismo setiano, en que el Redentor celestial asume la voz que la tradición reservaba a Set.

Descubrimiento y Manuscrito

El texto sobrevivió en una traducción copta conservada en el Códice VII de Nag Hammadi, donde ocupa el segundo tratado (designado VII,2), en las páginas 49 a 70 del códice. La biblioteca fue hallada en el Alto Egipto en 1945, y los códices se fechan, en general, en el siglo IV d.C. Esta es la única copia conocida de la obra.

Contenido Principal

La obra es un discurso de revelación pronunciado por Cristo. Narra su descenso del Pleroma al mundo material, la perturbación de los arcontes, y sostiene una polémica abierta contra el demiurgo (el creador del Antiguo Testamento, identificado con Yaldabaoth) y contra los héroes bíblicos, de Adán a Juan el Bautista, tratados como falsificaciones de la Héptada. El núcleo del tratado es una cristología de la crucifixión que niega el sufrimiento real de Cristo.

La Cristología Sustitutiva

El Salvador afirma que "no morí de verdad, sino en apariencia". Más aún, el texto distribuye los tormentos de la pasión a otro: fue otro quien bebió la hiel y el vinagre, fue Simón quien cargó la cruz, fue otro sobre quien pusieron la corona de espinas, mientras el Cristo verdadero reía desde lo alto de la ignorancia de sus verdugos. Esa teoría sustitutiva tiene paralelo antiguo en la doctrina atribuida por Ireneo al gnóstico Basílides (Contra las Herejías 1.24.4), según la cual Simón de Cirene habría sido crucificado en lugar de Jesús. El propio texto no afirma de modo explícito que Simón fue crucificado, sino que cargó la cruz y sufrió, dejando la escena en ambigüedad.

La idea de que otra persona murió en lugar de Jesús reaparece siglos después en el Corán(sura 4:157), que afirma que los judíos "no lo mataron ni lo crucificaron, sino que así les pareció". Hay debate académico sobre si existe influencia directa de estas corrientes gnósticas sobre la formulación coránica, o si son desarrollos independientes de un mismo malestar ante la muerte del Mesías.

Comparación con el Relato Canónico

El contraste se aprecia al alinear la escena de Simón de Cirene con el evangelio de Marcos:

El papel de Simón de Cirene. En los sinópticos, los soldados obligan a Simón a cargar la cruz de Jesús camino al Gólgota, y el crucificado es el propio Jesús. En el Segundo Tratado del Gran Set, el Salvador dice que fue Simón quien cargó la cruz y sufrió en su lugar, mientras él mismo reía desde lo alto.

Segundo Tratado del Gran Set
Marcos (ACF)

Estatus Canónico

El Segundo Tratado del Gran Set no es canónico en ninguna tradición cristiana. Su negación de la muerte real de Cristo, su rechazo del Dios del Antiguo Testamento y el tratamiento de los patriarcas como impostores eran incompatibles con la doctrina cristiana mayoritaria. El valor de la obra hoy es histórico: es una de las fuentes más directas para la cristología docetista y sustitutiva del cristianismo primitivo, y para la polémica setiana contra la herencia judía.

Sobre Esta Traducción

El texto en español disponible aquí fue traducido a partir de la versión en inglés de dominio público preparada por el equipo del Coptic Gnostic Library Project (traducción de Roger A. Bullard y Joseph A. Gibbons), basada en el copto del Códice VII de Nag Hammadi. Las lagunas y reconstrucciones del manuscrito original aparecen indicadas con corchetes a lo largo del texto.