Capítulos

Evangelho da Infância de Tomé

Autoría y Fecha de Composición

El Evangelio de la Infancia de Tomáses un relato apócrifo de los milagros de Jesús niño, desde los cinco hasta los doce años. El prólogo se presenta como obra de "Tomás, el israelita", pero esa atribución es seudoepígrafa: el "Tomás" del título no corresponde al apóstol, y la forma del prólogo varía de un manuscrito a otro. Las copias más antiguas circulan de manera anónima, y la mayoría de los estudiosos data el núcleo del texto a mediados o finales del siglo II, en un ambiente de lengua griega. Ese límite superior se apoya en dos testimonios del siglo II que ya conocen el episodio del niño y las letras: la Epístola de los Apóstoles y la Contra las herejías de Ireneo. Las versiones conservadas reflejan reescrituras posteriores, y la obra circuló en formas bastante diferentes entre sí, lo que hace incierta la datación de cada episodio.

No confundir con el Evangelio de Tomás gnóstico

A pesar del nombre, esta obra no tiene nada que ver con el Evangelio de Tomás hallado en Nag Hammadi, que es una colección de dichos atribuidos a Jesús, de carácter gnóstico. El Evangelio de la Infancia es narrativo: recoge episodios de la niñez de Jesús, no una lista de sentencias. Son dos textos distintos que la tradición manuscrita terminó vinculando al mismo nombre.

Contenido Principal

La obra reúne escenas independientes de la infancia de Jesús, sin un hilo biográfico continuo. Esta traducción sigue la forma griega larga (recensión A, de 19 capítulos), editada por Constantin von Tischendorf, que es la más traducida a lenguas modernas. Conviene advertir que esa recensión A se apoya en manuscritos tardíos y difiere sensiblemente de las formas más antiguas de la obra, en siríaco y latín, hoy consideradas más cercanas al texto original.

Un niño Jesús que desconcierta

El rasgo más debatido de la obra es el retrato de un niño Jesús que aún no domina su propio poder: anima pájaros de barro, pero también maldice y mata a compañeros que lo contrarian, ciega a quienes protestan y solo después los restaura. Muchos lectores, antiguos y modernos, se han desconcertado ante este Jesús impulsivo, tan distante del adulto de los evangelios canónicos. Otra lectura ve en la secuencia un arco de maduración, en el que el niño aprende a usar su poder para el bien. La obra no explica la contradicción, y es esa ambigüedad la que ha alimentado tanto la fascinación como el rechazo.

Los gorriones de barro y el Corán

El episodio de los pájaros de barro animados en sábado es el más célebre de la obra y tuvo larga vida. Reaparece en el Corán, donde Jesús da forma a un pájaro de barro y lo hace vivir con el permiso de Dios (Suras 3:49 y 5:110), señal de que las tradiciones de la infancia apócrifa circulaban ampliamente en el Oriente cristiano y árabe. No hay consenso sobre el camino exacto de esa transmisión, pero la coincidencia del motivo es directa. La escena del niño que confunde a los maestros sobre el sentido de las letras también fue muy reutilizada.

Recepción y manuscritos

La obra nunca fue reconocida como canónica y los Padres la trataron como apócrifa, pero tuvo una difusión enorme. Sobrevive en dos recensiones griegas principales (A y B), además de versiones en latín, siríaco, georgiano, armenio, eslavo, irlandés y etíope. Los manuscritos más antiguos conservados son siríacos y latinos, de los siglos V y VI. Varios de sus episodios fueron incorporados por compilaciones posteriores, en especial el Evangelio del Pseudo-Mateo, en el Occidente latino, y el Evangelio Árabe de la Infancia, en el Oriente, que los transmitieron al arte y a la devoción medievales. La multiplicidad de versiones hace que la numeración y la extensión de los capítulos varíen de una edición a otra.