Capítulos

Evangelho de Maria

Autoría y Fecha de Composición

El Evangelio de María es un texto cristiano anónimo, atribuido en la tradición manuscrita a María, generalmente identificada con María Magdalena. No lleva nombre de autor ni fecha, y ninguna fuente antigua lo cita de manera inequívoca, lo que dificulta situarlo históricamente. El consenso académico data la composición original en el siglo II, con base en la lengua, los paralelos con otros escritos cristianos del período y la ausencia de referencias a desarrollos eclesiásticos más tardíos.

El texto pertenece al ambiente del cristianismo primitivo en que circulaban enseñanzas atribuidas a un diálogo de revelación entre el Salvador y sus discípulos después de la resurrección. Suele clasificarse entre los escritos de tendencia gnóstica, pero la etiqueta es discutida, porque el contenido combina elementos comunes a varias corrientes del período.

Manuscritos

La copia más completa se encuentra en el Papiro de Berlín (Papyrus Berolinensis 8502), un códice en copto sahídico datado, por paleografía, del siglo V. El códice fue comprado en El Cairo en 1896 por Carl Reinhardt y llevado a Berlín, pero solo recibió edición completa en 1955, por Walter Till. Incluso en esa copia el texto es fragmentario: faltan las páginas 1 a 6 y 11 a 14, de modo que sobrevivió aproximadamente la mitad de la obra.

A ese testimonio se suman dos fragmentos en griego, ambos hallados en Oxirrinco, en Egipto, y datados del siglo III: el Papiro Rylands 463, en Mánchester, y el Papiro Oxirrinco 3525. Atestiguan que el texto circulaba en griego antes de la versión copta y ayudan a confirmar partes de la narrativa preservada en el Papiro de Berlín. La traducción en portugués de este sitio parte de la versión inglesa de dominio público preparada por Mark Mattison (gospels.net).

Contenido

A causa de las lagunas, el texto comienza ya en medio de un diálogo sobre la materia y la naturaleza, continúa con la despedida del Salvador, pasa a la escena en que María consuela e instruye a los discípulos, y termina en la disputa sobre la autoridad de lo que ella enseñó. El relato visionario de María, sobre el ascenso del alma ante los poderes, también llega incompleto.

María como discípula

En el texto, María aparece como discípula de primer plano. Calma a los demás después de que el Salvador parte (v. 10) y, a petición de Pedro, transmite una enseñanza que recibió en una visión (v. 13). La frase de Pedro de que el Salvador "la amaba más que a todas las demás mujeres" (v. 12) describe, en ese contexto, proximidad espiritual y confianza en lo que ella tiene para enseñar, no una relación conyugal.

Conviene separar el texto de la lectura popularizada por novelas como El Código Da Vinci. El Evangelio de María no afirma que Jesús y María Magdalena estuvieran casados, ni menciona matrimonio ni descendencia. Lo que está en juego en la obra es otra cuestión: si una mujer podía recibir y transmitir una enseñanza del Salvador con la misma autoridad que los demás discípulos. Estudiosos como Karen King leen el texto desde esa clave, la de la autoridad espiritual de María, y no desde un supuesto matrimonio.

El conflicto sobre la autoridad

El clímax es la reacción de los discípulos. Andrés dice no creer que la enseñanza provenga del Salvador (v. 27), y Pedro duda que él hablara en secreto con una mujer, en lugar de hablar abiertamente con todos (v. 28). María llora y se defiende (v. 29). Entonces Leví interviene, reprende a Pedro por su temperamento y argumenta que, si el Salvador la consideró digna, nadie tiene derecho a rechazarla (v. 30).

La escena tiene paralelos en otros escritos del período. El Evangelio de Tomé cierra con el lógion 114, en que Pedro pide que María se retire, "porque las mujeres no son dignas de la vida". En la Pistis Sofía, María también figura como interlocutora principal y enfrenta la resistencia de Pedro. Esos textos sugieren que la posición de María como autoridad era un tema debatido en algunas comunidades cristianas antiguas.

Comparativo con la Biblia

La tabla siguiente alinea puntos del Evangelio de María con pasajes canónicos, para que el lector compare dónde los textos se aproximan y dónde divergen. El punto de contacto más claro es la imagen de María Magdalena como la primera en anunciar que vio al Señor, motivo presente también en el Evangelio de Juan.

Por qué no es canónico

El Evangelio de María no figura en ninguna de las listas antiguas de libros aceptados por las iglesias y no fue citado como Escritura por los autores eclesiásticos de los primeros siglos. Su composición tardía respecto a los evangelios canónicos, su circulación restringida y su contenido, vinculado a corrientes que la iglesia mayoritaria llegó a considerar marginales, mantuvieron la obra fuera del canon. Hoy se estudia como fuente para entender la diversidad del cristianismo primitivo y los debates sobre el lugar de María Magdalena entre los discípulos, y no como texto normativo de fe.