Capítulos

Evangelho de Filipe

Autoría y Fecha de Composición

El Evangelio de Felipe no es una narración de la vida de Jesús, sino una colección de reflexiones teológicas reunidas sin orden claro. El título al final del texto y la mención al apóstol Felipe en un único pasaje no indican que él sea el autor; la atribución es convencional, como ocurre con buena parte de la literatura cristiana antigua atribuida a apóstoles. La obra es anónima. La mayoría de los estudiosos sitúa su composición en el siglo III d.C., posiblemente en Siria, donde el idioma siríaco aparece comentado en el propio texto.

El contenido refleja la tradición cristiana llamada valentiniana, una de las corrientes que los autores de la Iglesia antigua clasificaban como gnósticas. El texto presupone un sistema de eones, una distinción entre lo que es revelado y lo que es oculto, y un uso intensivo de tipos, imágenes y misterios. No es un catecismo organizado, sino una sucesión de aforismos, exégesis y analogías que retoman los mismos temas desde ángulos distintos.

Estructura y Temas

La obra se divide en cerca de dieciocho bloques temáticos, que van desde la distinción entre gentiles, hebreos y cristianos hasta el problema de los nombres, el nacimiento virginal, la resurrección, el misterio del matrimonio y los sacramentos. Como el texto retoma los asuntos de forma espiral, los mismos motivos reaparecen en puntos distantes. Los elementos a continuación marcan los pasajes más citados de cada tema.

Contenido Principal

Los Cinco Sacramentos y la Cámara Nupcial

El texto enumera cinco sacramentos: bautismo, crismación, eucaristía, redención y cámara nupcial. Los cuatro primeros tienen correspondencia con prácticas conocidas del cristianismo antiguo. El quinto, la cámara nupcial, es el más debatido y el menos claro. El Evangelio de Felipe lo presenta como el más elevado de los misterios, asociado a la unión de lo que estaba separado, a la reparación de la caída de Adán y Eva y al retorno del iniciado a su origen.

Lo que era exactamente ese rito sigue siendo una pregunta abierta. Algunas lecturas sugieren un sacramento ritual distinto, con gesto físico propio; otras lo entienden de forma simbólica, como metáfora de la reunificación espiritual; otras lo vinculan al bautismo o a la crismación. El propio texto no describe la ceremonia y habla de ella casi siempre en lenguaje figurado. La cautela aquí es honesta: las fuentes no permiten una reconstrucción segura, y las propuestas académicas divergen.

María Magdalena

Dos pasajes volvieron al Evangelio de Felipe conocido fuera de los círculos especializados. En el primero, tres Marías acompañaban al Señor, y Magdalena es llamada su "compañera". La palabra griega detrás del término es koinōnos, que significa compañera, socia o asociada, y aparece en el Nuevo Testamento en sentidos de asociación que no son necesariamente conyugales.

En el segundo pasaje, el texto dice que el Salvador la amaba más que a los otros discípulos y la besaba. Aquí el manuscrito presenta una laguna: el papiro está dañado exactamente en el punto que indicaría dónde ocurría el beso. Las reconstrucciones modernas suelen llenar ese vacío con palabras como "boca" o "mejilla", pero eso es conjetura de los editores, no lectura del manuscrito. El texto, en el estado en que llegó, no dice el lugar del beso.

Conviene separar lo que el texto dice de lo que se suele leer en él. El Evangelio de Felipe no afirma que Jesús y Magdalena estuvieran casados, ni menciona descendencia. La versión popularizada por novelas como El Código Da Vinciva mucho más allá de lo que el documento sustenta. Al mismo tiempo, el texto tampoco niega un vínculo de proximidad, y el beso entre iniciados aparece en otro punto de la obra como gesto de transmisión espiritual, no como descripción erótica. La lectura más sobria se sitúa entre los dos extremos: el pasaje atribuye a Magdalena un lugar de destaque e intimidad espiritual, pero no permite conclusiones sobre matrimonio o romance.

Paralelos con el Nuevo Testamento

El Evangelio de Felipe cita y reinterpreta pasajes de los evangelios canónicos y de Pablo. Por lo general parte de un versículo conocido y lo lee dentro de su propio sistema. La tabla siguiente alinea algunos pasajes de la obra con los textos del Nuevo Testamento que retoman.

Manuscrito

El único ejemplar conocido fue hallado en 1945, cerca de la ciudad de Nag Hammadi, en Egipto, dentro de una jarra con trece códices de papiro. El Evangelio de Felipe es el tercer tratado del Códice II. El texto está en copto, pero es traducción de un original griego hoy perdido. Como ocurre con varios textos de Nag Hammadi, el papiro tiene pasajes dañados y lagunas, lo que afecta directamente la lectura de algunos de los pasajes más comentados, incluido el de María Magdalena.

Por qué no es canónico

El Evangelio de Felipe nunca formó parte del canon de ninguna de las grandes tradiciones cristianas. Es demasiado tardío para tener origen apostólico, y su marco valentiniano lo aleja de la teología que llegó a consolidarse como ortodoxa. Autores antiguos que combatieron el valentinianismo, como Ireneo de Lyon, rechazaban este tipo de literatura. La obra circuló en medios restringidos y acabó olvidada hasta el descubrimiento de Nag Hammadi, que la devolvió al estudio moderno como fuente para el cristianismo de los siglos II y III, y no como Escritura.

Sobre esta Traducción

El texto en portugués disponible aquí fue traducido a partir de la edición inglesa de dominio público de Mark Mattison, publicada en gospels.net. Los corchetes y puntos suspensivos en el texto señalan las lagunas y las reconstrucciones del manuscrito copto. Donde el papiro está dañado, el sentido es incierto, y eso queda visible en la lectura.