Capítulos

Evangelho Árabe da Infância

Autoría y fecha de composición

El Evangelio Árabe de la Infancia es una compilación anónima sobre la infancia de Jesús. Se hizo conocida por el texto árabe que le dio nombre, pero la mayoría de los estudiosos la considera traducción de un original siríaco perdido, razón por la cual también se la llama Evangelio Siríaco de la Infancia. La fechación es debatida: el material reunido es antiguo, y parte de él depende del Protoevangelio de Santiago y del Evangelio de la Infancia de Tomás, pero la forma de la compilación suele situarse entre los siglos V y VI, o después. La obra no tiene autor único; el nombre se refiere a la lengua del principal testimonio, no a una autoría.

Contenido principal

La compilación enlaza tres bloques. El primero es el nacimiento y la primera infancia, próximo al Protoevangelio de Santiago. El segundo es un largo ciclo de milagros durante la estancia en Egipto, propio de esta obra. El tercero reúne los prodigios del niño ya de regreso a Israel, heredados en buena parte del Evangelio de la Infancia de Tomás. La traducción disponible aquí sigue la edición latina de Henry Sike, base del texto que circuló en Occidente.

El ciclo egipcio y el agua del baño

La marca de la obra es la expansión de los años en Egipto, sobre los cuales los evangelios canónicos guardan silencio. Un motivo se repite decenas de veces: el agua en que fue bañado el niño Jesús cura leprosos, expulsa demonios y deshace hechizos, reflejando una sensibilidad oriental en la que el cuerpo de Cristo santifica todo lo que toca. La obra también fija tradiciones geográficas, como la fuente de Mataría, cerca de El Cairo, que ella asocia al origen del bálsamo de Egipto, e identifica a los dos ladrones crucificados junto a Jesús, Tito y Dumaco, con quienes él se había encontrado de niño en el desierto.

Jesús que habla en la cuna y el paralelo en el Corán

La obra abre con Jesús hablando recién nacido para declarar su misión. El mismo motivo aparece en el Corán, en la Sura 19 (Maryam, vv. 29 a 33), donde el niño Jesús habla desde la cuna para defender el honor de María. Las conclusiones teológicas divergen: el texto cristiano afirma la divinidad de Cristo, y el Corán subraya su condición de siervo de Dios. Tradiciones de esta compilación, y de la literatura de infancia en general, circulaban en el Oriente Medio cristiano y árabe, lo que convierte a la obra en un documento útil para el estudio del contacto entre ambas tradiciones, más que una fuente sobre la vida histórica de Jesús.

Recepción y manuscritos

La obra circuló ampliamente en el cristianismo oriental, en siríaco y árabe, e influyó en el arte y la devoción coptas y siríacas. En Occidente se hizo conocida por la edición latina de Henry Sike, publicada en 1697 a partir de un manuscrito árabe hoy perdido. La tradición manuscrita es compleja, y los testimonios difieren en el orden y la selección de los episodios, lo que refleja el carácter de compilación abierta, ampliada a lo largo del tiempo. La obra quedó fuera de los cánones cristianos y fue recibida como lectura devocional, no como Escritura, aunque con prestigio en las iglesias orientales.