Obadias 1
El día que observabas a distancia, cuando los extranjeros deportaban a su ejército. Cuando los extranjeros llegaron a sus puertas y echaron suertes sobre Jerusalén, tú te portaste como uno de ellos.
No te regodees contemplando el día de tu hermano, el día de su desastre. No te alegres por la ruina de los hijos de Judá el día de su desaparición. No se desate tu boca el día de su aflicción.
No te llegues hasta la puerta de mi pueblo el día de su desastre. No te regodees de su desgracia el día de su ruina;
no te plantes en el atajo para acabar con los que huyen; no bloquees a los fugitivos el día de su aflicción.