Hebreus 10
Porque, si después de haber recibido el conocimiento de la verdad pecamos deliberadamente, ya no quedan sacrificios por los pecados,
sino solo la perspectiva pavorosa del juicio y del furor del fuego que devorará a los enemigos.
Al que viola la ley de Moisés lo ejecutan sin compasión, basándose en dos o tres testigos.
¿Cuánto peor castigo pensáis que merecerá quien pisotee al Hijo de Dios, profane la sangre de la alianza que lo consagra, y ultraje al Espíritu de la gracia?
Conocemos al que dijo: Mío es el desquite, yo daré a cada cual su merecido, y también: El Señor juzgará a su pueblo.
Es terrible caer en manos del Dios vivo.