2 Crônicas 32

Por este motivo, el rey Ezequías y el profeta Isaías, hijo de Amós, oraron y clamaron al cielo.
Entonces el Señor envió un ángel que exterminó a los guerreros del ejército, a los príncipes y a los jefes que había en el campamento del rey asirio. Este, lleno de vergüenza, retornó a su país. Al entrar en el templo de su dios, sus propios hijos lo mataron a espada allí mismo.
El Señor salvó a Ezequías y a los habitantes de Jerusalén de la mano de Senaquerib, rey de Asiria, y de la mano de todos, poniendo paz en sus fronteras.